Rebeca Argudo

  • Los escritores que ya prescindieron del guion largo, la lista tripartita y la metáfora meliflua, se verán en la obligación de sacrificar ahora la primera persona y el errorcillo

Leo que hay escritores que han dejado de utilizar ciertos recursos literarios para que no parezca que utilizan IA. Tecleo en un verificador: «Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo». Me dice que el 85 por ciento del texto ha sido generado por IA y únicamente el 15 por ciento por un humano. Pobre García Márquez. Busco (y encuentro) una IA que humaniza textos generados por otra IA para que sean indetectables por una tercera IA. Introduzco el texto y le digo que a trabajar. «Años más tarde, el coronel Aureliano Buendía se encontraba frente al pelotón que lo fusilaría. Recordó la lejana tarde en que su padre lo llevó por primera vez a ver el hielo. En aquellos tiempos, Macondo era todavía un pueblo muy pequeño, solo veinte casas construidas con barro y caña junto a un río de aguas cristalinas que corría sobre grandes piedras lisas que parecían huevos de dinosaurio. El mundo era tan nuevo que muchas cosas no tenían nombre y la gente tenía que señalarlas con el dedo si quería hablar de ellas». Parece que ciertos escritores prefieren esforzarse para que sus textos se parezcan más a la segunda versión que a la primera. Y para ello renuncian a recursos, considerados sospechosos, y así distinguirse del estilo con el que la IA genera sus textos: listas tripartitas, guiones largos, metáforas ambiguas (debería añadir otro recurso para no caer en el primer error o bien utilizar guiones largos –y una metáfora ambigua como un semáforo en ambar– y hacer pleno). Introducen también errores intencionales y la primera persona, porque eso humaniza. Es decir, que el estilo anti-IA podría acabar siendo tan reconocible como el estilo IA. Pero si la máquina aprendió a listar con tres elementos, a utilizar el guion largo y a elaborar metáforas sin filo fue porque los escritores utilizaban esos recursos. Así que si empiezan a generalizarse el uso de los errores premeditados y el narrar siempre en primera persona como antídoto preventivo frente a la sospecha, nada impide que los generadores de texto lo aprendan en el siguiente ciclo. Los escritores que ya prescindieron del guion largo, la lista tripartita y la metáfora meliflua, se verán en la obligación de sacrificar ahora la primera persona y el errorcillo. Escribirán pensando más en la IA que en sus lectores mientras añaden recursos estilísticos a la lista negra del abandono. Con lo humanizadora que es la buena escritura.