Pablo Martínez Zarracina-El Correo

  • Pedro Sánchez se ausenta de una recepción con Trump y se cruza con Delcy Rodríguez

Pedro Sánchez no asistió ayer a la recepción ofrecida por Donald Trump en Nueva York con motivo de la Asamblea General de la ONU. El Gobierno alegó motivos de agenda. Sin embargo, parece que, cuando llegó la invitación, Sánchez tenía la agenda despejada. Los encuentros con la presidenta de Namibia y el presidente de Panamá se cerraron después. Habría sido mejor utilizar como excusa un imprevisto insalvable. Por ejemplo, que José Manuel Albares se había perdido en Manhattan mientras iba por la calle grabándose con el móvil. «La delegación española va a pasar la tarde buscando al ministro de Exteriores por Nueva York; viste traje oscuro, camisa blanca y corbata verde; suele hablar de sí mismo en tercera persona…». Pero, bueno, la excusa elegida fue la agenda. Eso dificulta saber si estamos ante un desplante o ante una espantada. Ambas opciones quedan amortiguadas por la mentirijilla. Como la Asamblea de la ONU favorece los encuentros peliagudos, Pedro Sánchez sí saludó ayer a Delcy Rodríguez, que se acercó para darle dos besos y mantener abierto el diálogo y no para preguntarle por la suerte de Ábalos y Zapatero. El presidente respondió trasladándole su compromiso con la región, que es como se da largas en el mundo diplomático.

Ese mundo, el diplomático, está cambiando mucho. Ayer sin ir más lejos Trump aprovechó el Salón de la Asamblea General de la ONU, templo consagrado a la resolución de conflictos mediante el diálogo, para darle a elegir a Irán entre el acuerdo o la aniquilación. El presidente de Estados Unidos es un autócrata imprevisible que solo entiende el lenguaje de la fuerza. También lo es el rey de Marruecos. Lo que no se nos termina de explicar es por qué con el segundo hay que manejar una diplomacia complejísima, silenciosa, pragmática y adulta, mientras que con el primero, que además gobierna una potencia mundial, se pueden realizar grandes exhibiciones de cara a la galería. O a la demoscopia, valga la redundancia. Son exhibiciones que se realizan a distancia. Hoy Pedro Sánchez va a reunirse con Zohran Mamdani, que encarna personalmente la alternativa al trumpismo, lo que no quita para que se reuniese hace tres días con Trump. El encuentro fue inesperadamente cordial y Mamdani salió diciendo que sus diferencias con su rival son enormes pero que buscan cómo colaborar por el bien de los ciudadanos. Ayer por la tarde José Manuel Albares pareció ser localizado por las cámaras de TVE en las inmediaciones del Edificio Chrysler.

Congreso

Talón de Quiles

Pocas cosas tan evidentes como que la defensa de la libertad de expresión es un asunto problemático y contradictorio. Puede sin embargo que una de ellas sea que Vito Quiles no podía estar en el Congreso organizando sus números frecuentemente rayanos con el acoso. Eso no quiere decir que el mejor modo de impedirlo sea la reforma del Reglamento de la Cámara impulsada hace un año por el PSOE y apoyada por todos los grupos salvo PP y Vox. Una norma menos sesgada y un apoyo más transversal habría sido la clase de reforma que persigue mejoras que perduren en el tiempo, también cuando las mayorías cambien. El problema es que el PP, en lugar de poner de su parte para contribuir a sacar el debate público de la ciénaga en la que se agoniza, se ha demostrado incompatible con cualquier clase de virtud manteniendo una relación con el tal Quiles -presente en el cierre de campaña de Azcón en Aragón- que oscila de un modo grotesco entre la complicidad y el desvarío. Ahora la Mesa del Congreso le ha retirado la acreditación al pseudoperiodista tras haber acumulado seis expedientes por infracciones graves. Buscar el show y premeditar los encontronazos para viralizarlos en redes no tiene mucho que ver con el periodismo parlamentario, ni con el periodismo en general. Ayer el agitador denunciaba en Twitter «un régimen autoritario en el que solo algunos afines pueden ejercer de periodistas». Ni siquiera debía de escuchar las preguntas de sus compañeros. La pregunta ahora que Vito Quiles sale del Congreso es cómo diablos pudo entrar.