Pablo Sebastián-Vozpópuli

  • España se enfrenta a dos posibles amenazas de envergadura que emanarían de Rusia y EE.UU

Por si no tuviéramos suficientes problemas con la invasión de Ceuta, que Sánchez consideró un ‘ataque’ y una “violación de la integridad territorial de España”  y que rebajó luego a una ‘crisis migratoria’, reconociendo que Marruecos falló en la prevención de la invasión ceutí, ahora nuestro país se enfrenta a dos posibles amenazas de envergadura que emanarían de Rusia y EE.UU., dos países con los que el gobierno del presidente Pedro Sánchez mantiene pésimas relaciones.

La primera de ellas viene de Moscú. Porque unos recientes informes de la CIA han anunciado la posibilidad de un ataque ‘híbrido’ de Rusia contra España, Francia e Italia. Como ya lo advirtió hace unos pocos días el presidente Macron de Francia. Un ataque se llevaría a cabo con los drones rusos Gerbera lanzados desde sus barcos mercantes con catapultas, con un alcance de 600 kilómetros y una carga explosiva de 4 kilos. Precisamente para advertir a Putin sobre las consecuencias de un ataque así y de la que sería respuesta implacable de la OTAN, en agosto, viajo a Moscú el vicepresidente de la CIA, John Ratcliffe.

Sin embargo, hasta ahora no había aparecido el nombre de España entre los posible objetivos del ataque híbrido ruso. Pero nuestro país figura entre los que más apoyan militarmente a Ucrania y, con Francia e Italia, es uno de los tres grandes países de la Unión Europea que celebrará elecciones en 2027, lo que para Rusia será una buena oportunidad desestabilizadora.

Trump corta el grifo del gasoil

La segunda amenaza viene de Washington porque el presidente Trump ha anunciado, en plena crisis energética internacional por el cierre del estrecho de Ormuz, que prohibirá, al menos durante tres meses, la exportación del gasoil de los EE.UU a Europa y América Latina. Con el objetivo de provocar la caída del alto precio de los carburantes en los EEUU que está dañando las expectativas electorales del Partido Republicano de Trump de cara a los comicios de medio mandato que se celebrarán el 3 de noviembre para la renovación de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado.

El anuncio de Trump ha caído como una bomba política en la UE, especialmente en Francia, y algo menos en España porque aquí tenemos ocho refinadoras y reservas, aunque afectará al precio del gasoil en gasolineras y calefacciones a nada que se acerque el invierno. Además en la UE no podemos recurrir al gas de un Putin que está jugando con la posibilidad de lanzar sus drones contra países europeos, precisamente porque Ucrania está atacando las refinerías rusas y en ese país también hay escasez de carburantes especialmente en las gasolineras de Moscú.

Dos besos en la ONU

En esta incierta situación estamos los españoles en la política internacional mientras nuestro influencer ministro Albares, el Kissinger español, se hace selfis en las calles de Nueva York. Y el presidente Sánchez saluda con dos besos y sin apenas moverse del sillón a Delcy Rodríguez en la Asamblea de la ONU, donde la venezolana acudió al escaño de Sánchez para pedir la ayuda de España, mientras ella misma desde su permanente chavismo se somete a Trump y veta el regreso de María Corina Machado a Venezuela.

Sin embargo en la política nacional sigue imperando la crisis de Ceuta y de los más de 10.000 ‘invasores’ que aún permanecen en la ciudad sin que el gobierno sepa qué hacer con ellos, y ahí incluidos más de 2.000 menores de edad. Al tiempo que se reabren en los tribunales los varios casos de la corrupción de los socialistas, empezando por el de José Luis Rodríguez Zapatero, quien ya ha reconocido que no tiene pruebas que demuestren la autoría del regalo de sus famosas joyas por el Rey Abdullah de Arabia Saudí, ya fallecido.

El código ético de ZP

Por lo que Zapatero le ha pedido al magistrado Calama, que instruye el caso en la Audiencia Nacional que les envíe a Arabia y en su ayuda una ‘comisión rogatoria’ al gobierno de Riad, a ver si le pueden proporcional un aval que certifique que las joyas se las entregaron a Zapatero en 2007. Con lo que así quedaría confirmado, pero prescrito, el delito fiscal de Zapatero. El que, por otra parte, violó el Código Ético que aprobó su Gobierno en el que se exige que los miembros del Ejecutivo y demás altos cargos públicos no pueden recibir regalos de cierta importancia, como sería el caso de las joyas.

Lo que ya está causando un profundo malestar contra Zapatero en el PSOE, aunque de momento Sánchez le mantiene su apoyo a pesar de todo lo que señala al expresidente como presunto delincuente. El que sigue pendiente de las pesquisas del rescate de Plus Ultra y la imputación de su secretaria y sus hijas Alba y Lara, ahora citadas a declarar el 30 de noviembre como imputadas en un presunto delito de blanqueo de capitales.

Y a no perder de vista la convocatoria de apertura de juicio oral contra la esposa de Sánchez, Begoña Gómez, decretada por el juez Peinado contra el que el ministro ‘despeinado’, Félix Bolaños, fracasó en el intento de ponerle una sanción en el CGPJ. Institución que se debería ocupar de la maniobra de la presidenta del Consejo de Estado, Carmen Calvo, contra dos de sus consejeros, María Teresa Fernández De la Vega y José Luis Manzanares a los que Carmen Calvo pretende inhabilitar para buscarse ella un puesto vitalicio en el Consejo.

Y ¿qué decir de las revelaciones relativas al intento de las cloacas de Leire Díaz -el que financiaba Santos Cerdán desde el PSOE- de agredir o asustar a la jueza Beatriz Biedma cuando instruía la causa penal de David Sánchez, el hermano del presidente del Gobierno, al más puro estilo mafioso?

La campaña del desahucio

Frente a esta avalancha de acontecimientos nacionales e internacionales, Pedro Sánchez sigue perdiendo pie en las encuestas en las que se espera que pronto el PSOE baje de los cien diputados, a pesar de los problemas y caos de la extrema izquierda. La que sigue sin unidad y sin un candidato, una vez que parece fracasada la intentona del golpista Rufián, no avanza el ofrecimiento de Irene Montero, y cuando se habla de un posible regreso a la política de Pablo Iglesias y de Ada Colau. Y mientras estamos a la espera del regreso a España del golpista amnistiado, de manera ignominiosa por el TC, Carles Puigdemont.

En su desordenado contraataque a la oposición, Sánchez se ha lanzado contra Isabel Díaz Ayuso y su ‘aticazo’ denunciando al PP de Madrid por el desamparo de la desahuciada Maricarmen, enferma y de 87 años. Un asunto de gran impacto social al que no supieron reaccionar a tiempo el ayuntamiento ni la Comunidad de Madrid. Ni el Gobierno de Sánchez, al que ahora denuncian en esta materia de Vivienda desde Sumar.

Y en el debe de un apático y desordenado PP también hay que incluir el disparate de su diputada Ana Vázquez quien, al hablar de Ceuta, se le ocurrió exhibir en el hemiciclo del Congreso un bote de gas pimienta que la presidenta de la Cámara, Francina Armengol, consideró un ‘arma’ y por ello obligó a la diputada a salir del Hemiciclo. Lo que hizo a regañadientes la diputada que entregó el bote a un asistente del PP quien vació el gas en uno de los baños del Congreso y acabó por contaminar varias dependencias y causar leves daños a varias personas.

Asuntos todos estos del desahucio y del gas pimienta que son poca cosa si los comparamos con la crisis política e institucional general de España o con las amenazas internacionales (de Putin y Trump), mientras Ceuta sigue invadida y Sánchez y su gobierno no saben qué hacer. Aunque queda, por muy infame que parezca, la oportunidad de ofrecer dinero a los invasores para que abandonen por las buenas la ciudad. Una propuesta, esta (unos 200 euros por persona) que no se debería desdeñar.