Teodoro León Gross-ABC

  • Toda ETA camino de su ‘ongietorri’. Es un alto precio. Y aún más indigno que la amnistía para la memoria democrática de España

En víspera de la cita de hoy en el Congreso, con las acampadas al acecho para iniciar su ‘keli borroka’, los partidos escenifican el teatrillo habitual antes de anunciar su bendición o no a la norma esperpéntica. Saben que se trata de un disparate legislativo con el que el Gobierno no trata solucionar los problemas de la vivienda, sólo sus propios problemas, pero ellos están atrapados en el marco infantiloide de salvar a las maricármenes de los malditos buitres. Todo lo sucedido, de hecho, ha desbordado los límites de lo grotesco. El Consejo de Ministros boicoteado por un bloque de ministros, una vicepresidenta llamando a movilizarse contra sí mismos, la aprobación de dos decretos sin redactar, la celebración simultánea de dos ruedas de prensa de , la ministra del ramo protagonizando un espectáculo sonrojante sin saber de dar un razonamiento coherente, la retirada de uno de los dos decretos durante 24 horas por colapsar con el otro… Claro que en un Gobierno sin presupuestos, liderado por el partido de unas cloacas que llegaron a buscar a un clan de narcos para intimidar a la jueza que investigaba al hermano del presidente, con el número 2 de la moción en la cárcel y el fiscal general condenado por juego sucio, nada parece ya nunca demasiado.

El teatrillo de los partidos ha tenido, en vísperas del aquelarre de hoy, un guion ridículamente previsible. Esquerra simula tomarse muy en serio un voto que nunca falla, el PNV simula tener principios y guiarse por ellos, Coalición Canaria no simula nada, Podemos se pone muy digno antes de mutar indignamente, Bildu anuncia un sí incondicional… y todo queda al albur de Junts. Eso siempre conduce a la pregunta ya clásica de Fouché: ¿cuál será el precio? Todos los incentivos ideológicos instan a Junts a votar no, pero desde la amnistía ya se sabe que mandan las reglas del mercado para un presidente capaz de comprar siete votos con la amnistía del golpe de 2017 para darse otra legislatura en la Moncloa y tres veranos en La Mareta.

En todo este’show’, hay otra pregunta: ¿de verdad el voto de Bildu es gratis, siempre gratis? ¿Es verosímil ese sí incondicional una y otra vez? Un partido que viene de legitimar durante décadas los tiros en la nuca y las matanzas en nombre de su programa ideológico, ¿ahora se entrega gratis y además pone la cama? Cuesta creer que se conformen con aparentar que son un partido más del bloque progresista en España, gente de orden. La navaja de Occam siempre apuntará más al goteo de etarras liberados por una consejería socialista del Gobierno vasco. Estos días se suma el tercer grado de Henri Parot a Txeroki, Gadafi, Bienzobas, Guridi, Gogeaskoetxea… Toda ETA camino de su ‘ongietorri’. Es un alto precio. Y aún más indigno que la amnistía para la memoria democrática de España.