Editorial-El Correo

La última reforma laboral introdujo medidas costosas para las empresas y hay quien piensa que estas tratan de sortearlas. Una vía para ello sería el uso irregular del periodo de prueba. Como es sabido, durante este tiempo -y al contrario de lo que ocurre después- la empresa puede romper la relación laboral sin pagar indemnización y sin tener que acreditar una causa. Los sindicatos sospechan que parte de estas bajas podría encubrir una suerte de fraude. Así, los empresarios habrían encontrado una grieta en la normativa: si esta restringió las contrataciones temporales y suprimió las de obra y servicio, el periodo de prueba podría funcionar como un empleo temporal encubierto. Desde 2022 y hasta agosto de este año, casi 3,2 millones de trabajadores con contrato indefinido causaron baja por no superar este tiempo inicial. Solo en 2025 se produjeron 2.000 ceses al día, casi cinco veces y media más que en 2019. Para impedir un uso inadecuado del tiempo de rodaje por parte de las compañías, el Gobierno presentó una ley para obligarles a mayores concreciones de las condiciones laborales: salario, jornada, horas extras, vacaciones, turnos y periodos de prueba. Esa ley entra hoy en vigor.