Bieito Rubido-El Debate
  • Lo de la vivienda, partiendo de que el sanchismo apenas construyó unos centenares en lugar de las decenas de miles que anunció, es solo una disculpa. Al actual ocupante de la Moncloa le preocupaba más ir a las elecciones generales con su mujer juzgada y hasta puede que condenada

Enumerar el amplio catálogo de desafueros de la etapa sanchista superaría los límites de este astrolabio. Muertos en Adamuz, peor gestión de la pandemia, inhibición en la dana valenciana, inoperancia en el volcán de La Palma, oscurantismo en la gestión de los fondos y un llamativo y negativo −45 % de inversión en vivienda pública. Añadan el crecimiento espectacular de la deuda, el incremento de hasta noventa impuestos diferentes; sumen el crecimiento de la pobreza infantil y se van a encontrar con la peor gestión de la historia democrática de los últimos cincuenta años. Agreguen a todo ello una legislatura sin un solo presupuesto general del Estado o la ocupación y el arrase –y, por tanto, el desprestigio– de un buen número de instituciones del Estado democrático.

Lo anterior, sin embargo, siendo importante, es menos grave que la agresión sobre el territorio español que ha supuesto la invasión perpetrada por 80.000 marroquíes de la ciudad de Ceuta, o la cadena de escándalos de corrupción sin precedentes que ha protagonizado el PSOE y el entorno familiar de Sánchez. Es algo que se debe tener en cuenta en la campaña electoral que está próxima a comenzar. Nos jugamos mucho como para no tener las ideas claras en torno a un personaje que ha erosionado como nadie los cimientos de la democracia española.

Sánchez ha convocado las elecciones generales arrastrando los pies. En su propio partido eran muchas las voces que se alzaban exigiendo el adelanto. Unos por convicciones democráticas y otros por puro cálculo personal. La paliza electoral que se preveía en municipales y autonómicas de mayo próximo podría quedar amortiguada por una posible y sonora derrota en las generales. Eso creen muchos alcaldes socialistas, además de Page y Barbón.

Lo de la vivienda, partiendo de que el sanchismo apenas construyó unos centenares en lugar de las decenas de miles que anunció, es solo una disculpa. Al actual ocupante de la Moncloa le preocupaba más ir a las elecciones generales con su mujer juzgada y hasta puede que condenada. Eso sí que era un obstáculo de tamaño sideral. Por no hablar de la financiación ilegal del PSOE y, sobre todo, de las cloacas socialistas, con la juez que instruyó el caso del hermano del presidente denunciando ante la Audiencia Nacional el intento de darle un «susto» físico –o algo peor– para que dejara de hacer su trabajo. Entre todo esto y que la ley de nietos no le salió, al menos de momento, aunque ya hay nada menos que 400.000 nuevos votantes por esa vía, el presidente se decidió por convocar las elecciones.

Lo de Ceuta fue la mayor demostración de negligencia y molicie de este Gobierno. Se sabe desde hace dos semanas que Sánchez ya llegó a un acuerdo con Marruecos para que regresen la mayoría de los invasores. En ese acuerdo se incluía como contraprestación –además de dinero, nos tememos– que el reino de Mohamed VI dejaría limpia en noviembre la hermosa ciudad de Ceuta. Es probable que Sánchez llevase acariciando la idea de la convocatoria hace ya tiempo. Lo de la vivienda fue sencillamente una buena coyuntura.

Nota final: atentos a lo que hoy puede perpetrar Conde-Pumpido en el Constitucional en su afán de allanar su camino al cargo vitalicio en el Consejo de Estado. Si hubiera justicia, divina o de los hombres, no debería recibir nunca semejante recompensa quien tanto atentó contra el Estado de derecho.