Editorial-El Correo

Si bien las negociaciones entre el Frente Amplio y Podemos para concurrir unidos al 29-N fracasaron estrepitosamente, el PSOE y el Frente Amplio sí lograron un acuerdo para presentarse juntos al Senado en 43 provincias. Como el objetivo de ambos es disputar la mayoría absoluta que el PP logró en las elecciones de 2023, el Partido Popular y Vox anunciaron inmediatamente que tratarían de poner remedio a dicha amenaza. Desde la semana pasada, PP y Vox negocian contrarreloj un acuerdo para presentar una misma lista a las elecciones generales para el Senado y maximizar las opciones de que la derecha mantenga la mayoría absoluta en la Cámara alta.

El plazo para registrar el acuerdo termina este lunes y la negociación aún sigue abierta. El quid de la negociación es el reparto de circunscripciones: los populares presionan para que Vox renuncie a presentar candidatura en algunos territorios. El objetivo no es solo el de facilitar la aprobación de normativa a lo largo de la legislatura, sino también la posibilidad de alcanzar tres quintos de los escaños, lo cual permitiría a la derecha controlar los relevos en el Tribunal Constitucional o incluso acometer una reforma de la Constitución sin necesidad de pactar con la izquierda.