Juan Carlos Girauta-El Debate
  • No digo que echar a Puente del puente de mando fuera a hacer (o vaya a hacer) milagros. Afirmo que el castigo al Gobierno será mayor manteniendo al chulo inútil y explosivo dentro del Ejecutivo hasta las elecciones

La permanencia de Puente en su ministerio letal no se explica. Representa un lastre insoportable para las expectativas de los socialistas. Cualquier análisis competente de la situación, en Moncloa o en Ferraz, aconsejaría un control de daños vía decapitación política. Las pérdidas iban a ser inmensas igualmente en los términos estrictamente electorales que preocupan allí, de acuerdo. No digo que echar a Puente del puente de mando fuera a hacer (o vaya a hacer) milagros. Afirmo que el castigo al Gobierno será mayor manteniendo al chulo inútil y explosivo dentro del Ejecutivo hasta las elecciones. Arrojarlo ya por la borda, como ha hecho Sánchez con tantos otros siempre que ha convenido, proporcionaría al menos algo de munición a su mancebía de opinadores y escupidores sincronizados. No mucho, pero la Hincha, Cintora, Mitad y mitad, el lado salvaje de Atresmedia, y hasta su melifluo, tendrían algo a lo que aferrarse, o algo para contextualizar. «Qué lección de Sánchez», pongamos por caso. O bien «Puente nos ha decepcionado a todos, pero gobernar es saber tomar decisiones como esta». Fabricar un mérito urgente.

Los pobres paniaguados y los ricos esclavos mediáticos sincrónicos hacen lo que pueden, pero en lo más íntimo sienten lo que sienten: que la mayoría de ellos son prescindibles puesto que no hacen periodismo sino una cosa ajena y aun contradictoria; que el chollo se les va a acabar en menos de dos meses y van a portar el estigma en la frente toda la vida; que han vendido el alma al diablo por Sánchez (bueno, por ellos mismos, vale, pero la han vendido). Mientras eso rumian, dedican las noches insomnes a calcular si les resta algún margen para desmarcarse de la podre socialista a menos de un mes de las elecciones. Presienten una catástrofe de dimensiones ucedescas; luego se dicen que no, que eso al PSOE no le pasa; a continuación se replican que el alcance de la derrota les es ajeno, pues no son políticos profesionales que pretenden salvarse en una lista electoral, sino payasos de la tele y de las ondas cuya especialidad es el humor, la propaganda y el asesinato civil. Entonces desesperan: ¿por qué nos obligas, ingrato traje vacío, desagradecido plagista, haragán beneficiario de suegro proxeneta, a defenderte llevando al carnicero de Adamuz y de Urda en tu equipaje?

O dentro del saco. Cabe imaginar al carnicero como la Bola Negra en los procedimientos de insaculación francmasónicos, de Odd Fellows, y tal. Con una sola bola negra dentro, estás fuera. Y toda la tropa lleva en su saquito a Puente. El insalvable, el que contamina, el que ha mezclado la pavorosa negligencia más tenaz con el acoso desde el poder a todo lo que se moviera. Él tiene un horizonte penal, y su hermana también. Podrían abandonar ahora cogidos de la manita, como las gemelas de El resplandor. Pero por ignotas razones, Sánchez parece necesitarlo a su lado hasta el último instante, tan cercano. O a lo mejor va y lo echa hoy.