Miquel Escudero-El Correo
- Se acaban de cumplir 150 años de la fundación de la Institución Libre de Enseñanza, un centro de instrucción al margen del Estado y la Iglesia
Se acaban de cumplir 150 años de la fundación de la Institución Libre de Enseñanza, un centro de instrucción al margen del Estado y la Iglesia. Surgió como respuesta al grave problema de educación que afectaba a cualquier ámbito social. Su principal inspirador fue Francisco Giner de los Ríos, con quien colaboraron Manuel B. Cossío, Gumersindo de Azcárate, Nicolás Salmerón y Joaquín Costa, entre muchos otros. Querían una renovación intelectual ‘honda, lenta y duradera’ que produjera dirigentes europeizados. Promovieron una educación de calidad, activa, integral y mixta, el cultivo de la alegría y las buenas maneras, el contacto personal de profesores y alumnos, la apertura a la convivencia y a la naturaleza.
Citaré algunos nombres vinculados a esta asociación liberal: Joaquín Sorolla, Zenobia Camprubí, Juan Ramón Jiménez, Antonio y Manuel Machado, Blas Cabrera, Julio Rey Pastor, María Moliner, María de Maeztu, Josep Pijoan, Ramón Menéndez Pidal. En su Boletín escribieron figuras como Charles Darwin, Bertrand Russell, Henri Bergson, León Tolstói, Rabindranath Tagore, Maria Montessori o H. G. Wells. De aquel proyecto emanaron el Museo Pedagógico Nacional, la Junta de Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas o la Residencia de Estudiantes (donde convivieron Federico García Lorca, Salvador Dalí y Luis Buñuel).
Aquella labor ilusionante y desintoxicada de la politización que aplasta la finura de lo mejor quedó truncada en 1939. Su violenta disolución nos trajo una desmoralización sin límites y el olvido fatal de lo mejor que supimos hacer. Un olvido nefasto que deberíamos superar para el provecho de todos los españoles.