Iñaki Ezkerra-El Correo

  • No ha fallado la privatización sino Renfe y Adif, empresas con capital 100% del Estado

Es el famoso tuit que Iván Redondo publicó el pasado 2 de noviembre para que Sánchez lo contrate como jefe de campaña electoral. Es un breve texto que parece diseñado para analfabetos políticos o para quienes están dispuestos a agarrarse a un raíl ardiendo con tal de seguir apoyando a este Gobierno ya supuestamente en funciones. En ese rimbombante texto explica «sin complejos» lo que haría tras la tragedia de Urda: «Aprobaría la nacionalización del Ferrocarril en España. La privatización no ha funcionado. Se ha producido un fallo en el sistema y cuando eso sucede el país mira al Estado».

Vayamos por partes. El país no mira al Estado. Mira al Gobierno, que es el que ha fallado y de cuyo Gabinete de la Presidencia el propio Iván Redondo fue director entre 2018 y 2021, o sea, en el período crucial en el que el Ejecutivo de Sánchez ultimó el proceso forzoso de liberalización del sector ferroviario dictado por Bruselas. La culminación de ese proceso, para la cual el sanchismo agotó todos los plazos, permitió la entrada en el mercado español de marcas competidoras como Ouigo e Iryo. A esta última pertenecía el tren detenido en la vía de Urda contra el que chocó el AVE de Renfe. Aquí lo que ha fallado, lo que no ha funcionado, no es ninguna privatización que valga, sino, al contrario, Renfe y Adif, o sea, las dos empresas públicas cuyo capital pertenece al cien por cien al Estado. La primera de ellas se ocupa de esos mismos trenes que nos zarandean como dados dentro de un cubilete cuando nos subimos a ellos; del transporte de viajeros o de mercancías y de su mantenimiento. La segunda se ocupa de la infraestructura ferroviaria; de construir, mantener y reparar las vías que hoy muestran un espectacular y criminal deterioro.

De este modo, la nacionalización que propone Redondo o es una redundancia (estatalizar lo que ya es estatal) o es una opción absolutamente inviable, ya que la apertura de los mercados a la competencia no es algo decidido por Sánchez ni por su Gobierno sino una normativa obligatoria para todos los Estados miembros de la Unión Europea. ¿Qué nos propone Redondo? ¿Expropiar los ferrocarriles franceses e italianos?

En su tuit, el exconsultor político del sanchismo afirmaba: «La campaña #29N está suspendida en el aire. La que se ha contado hasta ahora ha terminado. Todos empiezan de cero».

De cero tendrá que empezar el PSOE de Sánchez, no la oposición que con Urda ha visto corroborado por desgracia su discurso crítico. Iván habla como si todos hubiésemos estado encantados con el relato de Maricarmen y el del amor, que era todavía más ridículo. Pero su tuit merece una puntualización elemental: «Tranquilo, joven. No nos meta a todos en ese mismo saco del sanchismo en el que usted está metido».