Editorial-El Correo
Si alguien quiso vislumbrar en el desconcierto inicial de Donald Trump después de la derrota en las elecciones de medio mandato algún indicio de que había entendido el mensaje, resulta imposible sostener esa esperanza cinco días después del descomunal voto de castigo a sus primeros dos años de segundo mandato. La sustitución de su jefa de Gabinete, Susie Wiles, directora de la campaña que le devolvió a la Casa Blanca, por Stephen Miller indica que un presidente incapaz de digerir el fracaso se atrinchera con el segundo miembro más impopular de su Administración para encarar una confrontación a cara de perro con los demócratas que han ganado el control del Congreso.
El cambio de signo en el legislativo no será efectivo hasta el 3 de enero, por lo que el ascenso de Miller resulta especialmente preocupante en unas semanas cruciales para corregir el rumbo, unir al país y empezar a recuperar a los republicanos para las presidenciales de 2028. El nuevo factótum es el inspirador directo de la cruzada antiinmigración que impuso 3.000 arrestos por día y un millón de deportaciones al año, y que se esforzó por manchar la memoria de inocentes ciudadanos estadounidenses asesinados.