Gabriel Sanz-Vozpópuli

  • Las confesiones de su testaferro Julio Martínez y del ex presidente de Plus Ultra acorralan al ex presidente y le garantizan una condena de varios años de cárcel

Por mucho que el PSOE siga proclamando con la boca pequeña la “inocencia” de quien fuera su líder en la primera década de este siglo, José Luis Rodríguez Zapatero, ya nadie en el partido -y cuando digo nadie es nadie, créanme- opina que su futuro penal vaya a ser de un color distinto al negro azabache.

Los hay, incluso, que se atreven a señalar en voz baja “se le está poniendo cara de Urdangarin”; ya saben, aquel personaje que un día fue yerno el Rey Juan Carlos I y acabó encerrado seis años en la cárcel de Brieva (Ávila) por llevárselo crudo en comisiones ilegales de aquel fantasmagórico Instituto Noos de sablazos regios.

Y lo dicen, ojo, con la mejor intención porque Urdangarín acabó asumiendo eso que en los ámbitos judiciales se llamó la doctrina infanta, para salvar a la hija del Rey, Cristina, y Zapatero tiene a sus hijas, Laura y Alba, imputadas por enriquecerse junto a su padre, y a su secretaria, Gertrudis Alcázar, cuyo futuro penal también pinta negro azabache.

Siendo realistas, desde que en la mañana del 19 de mayo la Policía le hiciera entrega a Zapatero en su domicilio de Las Rozas del auto de imputación del juez Calama donde se le achaca, nada menos, que ser el cerebro de una “organización criminal” (sic) de cobro omisiones, la situación del ex presidente y su entorno no ha hecho sino empeorar.

Sin noticia de las joyas

Horas después, aquel mismo, día, la Unidad de Delitos Financieros de la Policía (UDEF) encontraba en la caja fuerte de su despacho de ex presidente en la madrileña calle Ferraz -enfrente de la sede del PSOE- de un volumen inusual de joyas valoradas, al menos, en 1,3 millones de euros, según tasación encargada por él magistrados a la casa de subastas .y Joyería Ansorena, y al Instituto Gemológico Nacional… dos entidades fuera de toda sospecha porque se trataba de que hubiera cero dudas y suspicacias al respecto.

Las primeras (no) explicaciones de Zapatero, llegaron el 17 de junio en una declaración híper calculada para no autoincriminarse -no respondió ni al fiscal ni a las acusaciones particulares-; es más, al preguntarle el magistrado Calama por las polémicas joyas, su abogado, Víctor Moreno Catena, que no deja de intentar la nulidad del procedimiento, dijo que “en una semana o diez días” daría las explicaciones oportunas, a lo cual el propio imputado añadió: “O antes”.

Pues bien, estamos a miércoles 22 de julio, y en este mes y pico Hacienda ha decidido no sólo personarse en la causa por daño patrimonial al Estado sino que ha ordenado una investigación exhaustiva de sus cuentas del ex presidente y las de su esposa, Sonsoles Espinosa, de las de sus hijas, y de las de su testaferro, Julio Julito Martínez… ¿Ustedes le han oído explicación alguna a Zapatero sobre el dudoso origen de las joyas y sobre por qué no las declaró al fisco en todos estos años? Yo tampoco.

‘Julito’ le echa una mano… al cuello

Ese asunto de las piedras preciosas, que han convertido a Zapatero en carne de meme en las redes pero que, aparentemente, iba a ser anecdótico en un principio en toda la trama Plus Ultra, empieza a tomar un cariz más que preocupante: tiene toda la pinta de acabar siendo el primer clavo en la condena.

Por la naturaleza flagrante del delito -la incautación policial-, cierto, pero, sobre todo, porque el silencio sobre el origen del botín que tenía escondido apuntala la tesis del contrabando como origen y delito fiscal continuado, penados hasta con once años de cárcel… Ahí es nada.

Y para acabar de arreglar la situación que tiene acoquinado al PSOE, a Pedro Sánchez y al Gobierno entero, ahora la confesión ante el juez Calama, primero por escrito, y este martes en persona, del tal Julito Martínez, acusando a su ex jefe de ser el cerebro del cobro de un uno por ciento de comisión (530.000 euros) por el rescate del atestado de la aerolínea Plus Ultra, puede acabar siendo la puntilla para el ex presidente.

Todo un torpedo contra la estrategia de defensa presidencial que coincide con otro lanzado por el el ex consejero delegado de la aerolínea, Roberto Roselli, que también deja por mentiroso a Zapatero cuando declaró, primero en el Senado, luego ante el juez a Calama, que él no sabía nada del rescate de Plus Ultra (53 millones), que no habría hecho ninguna gestión ante el Ejecutivo de Sánchez para que se aprobara y, mucho menos, había cobrado por ello.

¿Cambio de abogado?

No es de extrañar, por tanto, que las voces más informadas del PSOE empiecen a barajar la posibilidad de que Zapatero cambie más pronto que tarde de abogado. La estrategia de búsqueda de nulidad a cualquier precio que está llevando a cabo Víctor Moreno no está dando “ni va a dar” resultado, señalan fuentes jurídicas, porque los indicios que pesan sobre el ex presidente son “sencillamente abrumadores”.

Lo suyos, insisten, es que Zapatero contrate “un Choclán”, en alusión al prestigioso penalista -ex fiscal- abogado de Víctor de Aldama, que se ha especializado en acuerdos judiciales para aliviar condena. Según esa visión que empieza a abrirse paso en las filas socialistas, “tiene que olvidarse de la inocencia y asumir algún tipo de culpa para salvar de la cárcel a sus hijas y a Gertru (su secretaria)”… Vamos, lo que viene siendo hacerse un Urdangarín con la doctrina infanta por bandera:  “señoría, yo no sabría nada, era mi padre el que metía dinero en las cuentas”.