José Alejandro Vara-Vozpópuli

  • Las declaraciones de los Julios asfixian al expresidente

El 19 de mayo pasado la UDEF entró en su despacho, en la calle Ferraz, y descubrió un alijo de joyas en su caja fuerte. El 17 de junio le prometió al juez Calama que explicaría el origen de las valiosas gemas “en una semana o diez días, como mucho”. Treinta y cinco días después, la única noticia que se tiene del contrabandista son unas declaraciones a El Mundo sobre lo guay que es la sentencia del TJUE a favor de la ley de amnistía. «Refuerza nuestro Estado de derecho», ha dicho este fiero defensor de nuestro orden constitucional, imputado por cuatro delitos, entre ellos, pertenecer a una organización criminal. Dirigir más bien. De los brillantes y las esmeraldas que guardaba doña Gertru en su escondrijo luego ya si eso… Pues es de lo que tiene que hablar.

Julio es el mes más cruel. Al menos para el expresidente de la memoria y faro moral de la gente del progreso. Lleva dos meses enclaustrado en su mansión madrileña donde prepara con su abogado (si es que no prescinde de Catena, tan sabio) una estrategia de defensa que ahora hace aguas por todas partes. Los dos Julitos, han cantado. Su ‘lacayo’ Martínez Martínez, como un papagayo con diarrea. El jefazo de Plus Ultra, Martínez Sola, como una cotorra desesperada.

Zapatero está política, moral, social y civilmente acabado, finiquitado, enterrado, muerto. Apesta a cadaverina, produce más rechazo que un centrocampista argentino. Penalmente anda ya con medio cuerpo en la trena. Alguno, con quien hace días habló, comenta en privado que se expresa como un zombi extenuado, con una sintaxis farragosa y loquiforme. Hasta hace tres meses lideraba espiritualmente a su partido, acudía a los mítines como la baza ganadora, lanzaba consignas de saldo que aplaudían las vecindonas y jaleaban esos trepas, listillos, gandules y jubiletas que conforman los auditorios de campaña. Le decían ‘el referente’, quizás con buena intención. Exhibe la misma rectitud moral que Sánchez y ambos hozan en las mismas escombreras ideológicos. Zapatero es Sánchez y Sánchez es Zapatero, solo que Bambi llegó primero y el número One superó al maestro. “Si cae Zapatero cae Sánchez”, dijo Ábalos.

Julito ha cantado con cierta mesura. Creó Análisis Relevante para cobrar los enjuagues de Zapatero y sus hijas, que era quien movía los hilos, quien le presentó a Delcy y a los contactos de Venezuela, quien conseguía clientes, apaños, quien le contactó con Plus Ultra y quien se llevó el 1 por ciento de las mordidas por el rescate.

Busquen en el Consejo de ministros

Julito se autocalificó de ‘correveidile’, o sea, un pringado, el capo es Zapatero, el urdidor de negocios, el que se lo llevaba crudo.  Pero no nos equivoquemos, este chico de los recados era mucho más que eso con varias cosas por aclarar. Por ejemplo, cómo logró sobrevivir fiscalmente cuatro años sin hacer una declaración de la renta pese a que se autoasignara un salario de 60.000 euros; por qué tenía 300.000 euros en cash ocultos por rincones de su casa o qué se tramaba desde la sospechosa empresa que montó en Dubai. Pequeños detalles. Y lo más importante: De qué narices hablaba con Delcy.

De momento se ha llevado por delante a Zapatero pero se ha cuidado muy mucho de ir más allá. Todavía hay que despejar incógnitas fundamentales. ¿Quién del Gobierno o de la SEPI apalabró con Zapatero el rescate de la aerolínea, que incumplía importantes normas para la salvación de empresas en pandemia? Alguno de los responsables, evidentemente, se sentaba en el Consejo de ministros y en la cúpula de la SEPI. Ábalos, titular de Transportes por entonces, asegura que nadie le informó. Yolanda Díaz este mismo martes, peinada con una recisión casi musical, se ha encogido de hombros en la rueda de prensa del Consejo. Cante usted, Julito, no sea tímido

Una pandemia llamada Aldama recorre el sanchismo. Un ejército de sospechosos tiembla ante nuevas delaciones, señalamientos, soplos, traviatas. Es un sálvese quien pueda que quizás recobre impulso con Leire y que se llevará por delante a una nueva hornada de corruptos. Ángel Víctor Torres, consumido y terroso, parece el siguiente. Hasta los más escépticos miran ya sin dudas al vértice de la Moncloa. Imposible su ignorancia absoluta sobre este lodazal ¿Quién arrojará la primera piedra?