Absorción de Navarra por el País Vasco

EL MUNDO 13/03/14
LUIS MARÍA ANSON

No es cierto lo que dice el ministro Fernández. Es falso lo que afirma el secretario general Pérez Rubalcaba. Eta no ha sido derrotada. Está en el poder. Eufemismos aparte, los etarras o los proetarras se enseñorean hoy en el gobierno de Guipúzcoa, la alcaldía de San Sebastián y muchas docenas de ciudades y pueblos del País Vasco y Navarra. La banda no necesita matar porque ha escalado el poder. No necesita secuestrar y extorsionar porque se financia pingüemente a través de mordidas y trapisonderías en los lugares donde gobierna. Y a ver quién es el guapo que se atreva a denunciar los gürtels etarras.
Eta mantiene todas sus reivindicaciones desde el reagrupamiento y posterior liberación de sus presos hasta la anexión de Navarra al País Vasco. Eso es, por otra parte, lo que pactó en la negociación política de tú a tú que el Gobierno Zapatero mantuvo con la banda terrorista. La hoja de ruta entonces trazada se está siguiendo con minuciosa puntualidad. En diciembre de 2011, Mariano Rajoy, abrumado por la escalada que debía emprender para superar el himalaya de la crisis económica, no quiso abrir el frente de Eta y decidió acatar sumisamente lo que su antecesor había pactado. Ante los zarandeos de la crisis económica, al nuevo presidente le aterraba que Eta volviera a matar. Así es que cauterizó los flancos descubiertos.
Jesús María Zuloaga sigue siendo el periodista con más precisa información sobre Eta y su entorno. Ahora ha desvelado los pasos concertados para que los terroristas alcancen uno de sus objetivos sustanciales: Estatuto único para el País Vasco y Navarra, refrendado en los cuatro territorios con el apoyo del PSOE, el PSE y el PNV.
Todo ello figura en las actas de la banda terrorista que recogen el contenido de las conversaciones secretas mantenidas tanto en la mesa política, entre Batasuna y el PSOE, como en la mesa técnica, entre el Gobierno y Eta. Allí se determinó la «Hoja de ruta compartida para alcanzar un Estatuto único». Es decir, según concluye Zuloaga, la anexión de Navarra al País Vasco, con el fin de dar satisfacción plena a los pistoleros. Y en eso estamos. El pasaje Barcina ha sido la primera finta seria de la hoja de ruta comprometida. Eta, en fin, no está derrotada. Negocia y maniobra desde el poder. Los etarras son maestros para avanzar en zigzag. Conocen a fondo la vieja fórmula maoísta de los dos pasos adelante y uno atrás.