Chapu Apaolaza-ABC

  • Al PP siempre lo han considerado ultraderecha y ese calificativo no depende de tus actos, sino de una lógica política que te llevará por delante si no la enfrentas

Puedes rechazar la prioridad nacional. Puedes pretender que el debate sobre el aborto está cerrado. Puedes convertirte en María Guardiola. Puedes hacer como que Vox no existe. Puedes hacer que suban las pensiones hasta el infinito. Puedes sostener que vas a aceptar en España a todos los inmigrantes que quieran entrar en Europa. Puedes aumentar el gasto estratosféricamente. Puedes hacer como que el sanchismo no ha existido y pretender volver a 2011. Incluso intentar regresar a 1994. Puedes hacer campaña en el País Vasco sin nombrar a ETA ni sus victorias políticas gracias a Pedro Sánchez. Puedes ni siquiera nombrar a Pedro Sánchez.

Puedes intentar pactar con Esquerra Republicana o con Junts. Puedes intentar llevarte bien con el PNV, aceptar la España plurinacional y acudir a fiestas sindicales para que te canten ‘La internacional’ en la cara. Puedes pintar todos los semáforos de España con los colores LGTBIQ+. Puedes confiar plenamente en que el sistema electoral no está viciado y en que nadie hace trampas en las elecciones. Puedes desmarcarte de Vox, de Trump y de toda la derecha mundial. Puedes considerar que las batallas culturales son un invento y que no merecen la pena. Incluso puedes pensar que son un lío incómodo y pretender que, cerrando los ojos y apretando fuerte los puños, volveremos a aquella España de los consensos en la que existía un mínimo juego limpio entre los grandes partidos. Puedes seguir apelando a la existencia de un PSOE bueno que volverá algún día, como las oscuras golondrinas o como Morante de la Puebla. Puedes hacer todas esas cosas, y organizar degustaciones de ‘pulpo a feira’ con Von Der Leyen y servir saladitos en la séptima planta de Génova, pero no servirá de nada, porque la izquierda no te va a perdonar.

Porque la motivación del sanchismo ya no depende de ti ni de lo que haga tu partido. Y no temas exaltarla por abordar los asuntos que te urgen o porque te llamen fascista, porque nunca les vas a gustar hagas lo que hagas y te pongas donde te pongas. Al Partido Popular siempre lo han considerado ultraderecha –a Gallardón, a Rajoy, a Ciudadanos–, y ese calificativo no depende, desgraciadamente, de tus actos, sino de una lógica política que te llevará por delante si no la enfrentas.

Porque la izquierda ya no puede bajarse de ese tren que vuela entre los olivos de la venganza y nunca, por mucho que te alaben algunos columnistas de ‘El País’, te van a aceptar del todo, y Emiliano es lo último que se pierde, pero sabes que se pierde. Hagas lo que hagas y mires hacia donde mires, harán lo posible por colonizar las instituciones e impedir que llegues al poder. Y si llegas, te incendiarán España aunque les caigas simpático. Ultraderecha para ellos eres tú. Y así seguirán, porque han construido un muro que al amanecer ya parece lo que es.