Ante el auge de Podemos

ABC 19/12/15
RAMÓN PÉREZ-MAURA

· Lo mejor que se puede hacer en el día de hoy es cumplir con la legislación vigente y reflexionar

LAS encuestas electorales suelen ser poco exactas a la hora de retratar un resultado final en número de escaños. Y cuando hay unas previsiones tan ajustadas como las que tenemos en España hoy, con cuatro partidos en apenas un diez por ciento de intención de voto de diferencia entre unos y otros, es casi imposible que encuestas con muestras de 4.000 entrevistas puedan ajustar el reparto de escaños entre cuatro partidos en cincuenta circunscripciones. Por pura estadística eso te da 80 entrevistas por circunscripción, con las que dudo que se pueda atinar ni con el resultado de Soria.

Pero esas encuestas sí sirven para ver tendencias. Y la tendencia más notable de esta campaña electoral, que ya se había dado en las autonómicas y municipales del 24 de mayo, es el auge durante las semanas que preceden al voto de la extrema izquierda de Podemos. Lo que vimos entonces, con Ada Colau y Manuela Carmena superando al PSOE en las dos primeras ciudades de España, puede repetirse ahora, entre otras razones por la pésima campaña de Pedro Sánchez.

Un PSOE desbaratado tras el 20 de diciembre sería más proclive de lo que ya fue en junio a aupar al poder a cualquiera con tal de lograr argumentar que a ellos no les ha ido tan mal porque han conseguido desplazar de la Moncloa al Partido Popular.

En esta hora de reflexión conviene sopesar una pregunta muy básica: ¿cree usted que es real esa España fané y descangayá que describió Pedro Sánchez el pasado lunes en su combate con Rajoy? ¿De verdad piensa que España hoy está peor que hace cuatro años? Si así lo cree haría muy bien en votar a Sánchez por hacer esa descripción de la España del presente con la que usted comulga o a Podemos por ser el que de verdad haría una política radicalmente distinta a la única posible en el momento presente. Pero si usted no quiere una España en la que Podemos tenga las llaves de La Moncloa, la única alternativa de la hora presente parece ser la que encarna Mariano Rajoy.

Lo que más claramente ha quedado descrito en esta campaña electoral es la incapacidad de Albert Rivera y Ciudadanos para concretar cuál será su actitud después de las elecciones de mañana. Quienes creen que votar a Ciudadanos es una forma de dar un respaldo al PP con un aviso, han sido advertidos por Rivera de que ese no va a ser el caso. Y Rivera ha dicho que él sólo entraría en un Gobierno presidido por él. Por lo tanto, como ha dejado claro esta campaña, votar a Ciudadanos es votar a quien puede pactar a diestra o a siniestra si es el caso. Cualquiera que le dé lo que Rivera quiere.

España se enfrenta mañana a unas elecciones de una inmensa trascendencia. Unos comicios en los que la derecha cainita siente una especial excitación ante el auge de Ciudadanos sin medir lo que representa el surgimiento de Podemos. En un tablero en que la España constitucional y democrática tiene que hacer frente al partido que ha elaborado toda la docrtina que ha llevado a Venezuela al apocalipsis que vive hoy, ¿de verdad es prudente debilitar a la única formación política con posibilidades de tener una mayoría suficiente como para dirigir un Gobierno estable?

Lo mejor que se puede hacer en el día de hoy es cumplir con la legislación vigente y reflexionar. Razonar sobre cuántos sacrificios hubo que hacer en los últimos cuatro años, qué políticas previas nos obligaron a buscar esas duras salidas, y preguntarse si se quiere volver a empezar con todo eso otra vez. Y después, ir a votar.