Editorial-El Correo

  • La confesión de Zapatero sobre las joyas tras el ultimátum del juez y el banquillo para Begoña Gómez desbaratan la línea defensiva del Gobierno

Posiblemente, la semana judicial vivida por Pedro Sánchez en Nueva York haya sido la más dura desde que estallaron los escándalos que afectan a su Gobierno y al PSOE. La confesión de José Luis Rodríguez Zapatero sobre el origen de las joyas, presionado por el ultimátum del juez del ‘caso Plus Ultra’, y la confirmación del banquillo para su mujer desbaratan la línea defensiva mantenida hasta ahora. El avance de la investigación sobre Begoña Gómez y Zapatero, cuyo valor como referente en el socialismo se devalúa a pasos agigantados, constituye un golpe a su núcleo más próximo. Que el expresidente haya reconocido ahora que las alhajas, halladas el pasado 19 de mayo por agentes de la UDEF en la caja fuerte de su despacho en Ferraz, fueron un regalo del rey de Arabia Saudí en 2007 -ya fallecido, por cierto- despoja de todo fundamento la tesis del acoso.

El lote, tasado en 1,3 millones, desborda las reglas de cualquier obsequio «personal» de cortesía y pone contra las cuerdas a Zapatero, que había basado su defensa en el caso de las comisiones en ofrecer con celeridad «todas» las aclaraciones precisas. Lejos de hacerlo de forma voluntaria, y solo tras la advertencia explícita del magistrado instructor, el exlíder socialista ha acabado admitiendo la custodia no declarada de un ajuar de valor millonario que contradice sus compromisos de transparencia y acorrala, de paso, la estrategia de contención de La Moncloa. Hasta hace escasos días, Sánchez declaraba que estaba dispuesto a apoyarse en Zapatero en la campaña electoral cuando convoque las generales. Hoy, un lastre imposible de asumir.

La estrategia de atrincheramiento del Gobierno, que ha llevado las críticas a los tribunales más allá de la legítima defensa, ha perdido eficacia. El juez Peinado ha recibido un aval institucional a su línea de investigación sobre Begoña Gómez, después de que el Poder Judicial haya archivado la denuncia del ministro Félix Bolaños. Con Peinado jubilado desde el domingo, toda la atención se centrará en los indicios sobre los presuntos delitos de malversación y tráfico de influencias que llegarán al jurado popular. Por otro lado, Anticorrupción ha señalado por primera vez a Zapatero por utilizar presuntamente a sus dos hijas para las mordidas de la red corrupta investigada. Siendo un órgano jerárquico del Ministerio Fiscal, se diluye la versión del ‘bulo’ con la que el Gobierno ha tratado de capear una tormenta que arrecia Aprieta el cerco judicial y su margen de credibilidad es cada vez más estrecho para salir del entuerto.