Así está el tema

Santiago González, santiagonzalez.wordpress.com, 16/3/12

Odón Elorza forma, junto a Javi Madrazo, una de esas parejas imbatibles en la comedia política vasca.Es verdad que este hombre, alcanzó la cumbre de su pensamiento al decir que los políticos deberían masturbarse más, pero en realidad se trata de un tipo consecuente como hay pocos. Qué perra tenía el hombre con la legalización de Bildu. Qué malo es que sean atendidos nuestros deseos; legalizaron a los de Bildu y estos le quitaron la alcaldía de San Sebastián. Bueno, pues ayer se estrenó como diputado. Advirtió que iba a decir unas palabras en euskera y en vez de decir “Egunon, danorik” que es lo que dicen todos, dijo: “Demos un empujón al proceso de paz” en la lengua que malhabla.

El representante del PSOE dio por sentado ayer, en la tribuna del Congreso de los Diputados, que hay en marcha un proceso de paz.

Lo dice en la lengua que desconoce el 98% de los diputados, que es la mejor manera de entendernos en opinión de Pilar del Río, viuda ilustre, aunque ésta sólo se refiere a susconversaciones con los camareros portugueses.

El representante del PSOE había subido a la tribuna para defender las posiciones de su grupo sobre la moción de UPyD defendida por Rosa Díez para terminar con las duplicidades y el despilfarro.

Al introducir de matute cuestiones que nada tienen que ver con el orden del día (que lo hiciera de manera vergonzante no empece) Odón Elorza se comportó como cualquiera de los portavoces del grupo con el que más afinidad siente.

No es extraño, pues, que Onán Elorza denunciara ayer “el interés de Rosa Díez y su grupo por defender un estado unitario, centralista, basado en la filosofía del nacionalismo español”. Hombre, no. Es lógico que a Elorza y a Rafa Larreina les parezca mal la idea del estado unitario, pero no es una perversa propuesta de su ex compañera de partido, sino la pura Constitución Española, que así lo establece en su Título Preliminar. España es un estado unitario. Descentralizado, pero unitario. Con trazas y paso de boca de federalismo, pero unitario. Otra cosa es que el paso del zapaterismo por la política española haya producido efectos confederales, mediante la relativización de la Constitución implícita en la reforma del mapa autonómico.

Esta es una de las cuestiones más sorprendentes de nuestra historia: la fidelidad de la izquierda a sus errores históricos. La idea de construir una España a la medida de sus nacionalismos periféricos era un sueño imposible. Azaña lo sostuvo en la tribuna del Congreso en mayo de 1932, en el debate sobre el Estatuto de Cataluña. Como es evidente, tenía razón Ortega y Gasset al replicarle que en el problema catalán sólo se podía aspirar a la conllevancia, porque no tenía solución. Azaña acabó por darle la razón en sus Diarios y en ‘La velada en Benicarló’. Llegamos a la transición y volvimos a lo mismo. La España autonómica iba a servir para acomodar a los nacionalistas en un proyecto común. No les voy a resumir la historia de todos estos años, pero a José Luis no le parecía suficiente y acuñó la España plural y diversa, que iba a estar más unida y cohesionada que nunca. La izquierda española sigue sin tomar nota de la rectificación de Azaña y el proyecto de José Luis naufragó entre referendos ilegales por la independencia, que hoy plantea el propio Artur Mas, en la negativa de un presidente de la Generalitat socialista a acatar la sentencia del TC sobre el Estatut y una expresión de afecto a España que tendremos ocasión de comprobar en la final de la Copa del Rey entre el Athletic y el Barçapor parte de ambas aficiones, sin que los clubes vayan a decir ni Pamplona sobre la que se prepara.

El País ha borrado en su editorial cualquier rastro de los hechos:

“Esta nueva muestra de sintonía (sobre el copago) contrasta con el fuego graneado que los medios próximos a CiU en Cataluña y los próximos al PP en el resto de España se lanzan mutuamente en cuestiones identitarias, alimentando de forma irresponsable los vientos de la discordia. Ambos partidos obtienen así un buen rédito político, tanto de sus coincidencias en el modelo económico como de sus divergencias discursivas en cuestiones de identidad.”

Santiago González, santiagonzalez.wordpress.com, 16/3/12