Editorial-ABC
- Un Gobierno así es una amenaza directa para la democracia y para España
Desde que comenzó la crisis de soberanía en Ceuta por la invasión orquestada desde Marruecos con, al menos, 80.000 de sus ciudadanos, el Gobierno de Sánchez optó por esconder la verdad tras un tupida telaraña de mentiras, en la que ha acabado maniatado y al desnudo. No se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo, reza la célebre frase. Y así ha sucedido. El 29 de julio de 2026 el Centro Nacional de Información y Fronteras alertó a los puestos fronterizos de Ceuta y Melilla de un «riesgo extremo» de «entradas a nado» y «salto a la valla de forma coordinada». Esta nota informativa fue remitida a los puestos fronterizos de Ceuta y Melilla. Ayer, el director general de la Policía negó que dicho aviso fuera relevante «porque se trató de una alerta de riesgo frecuente que no incluyó alusión alguna a una posible entrada masiva el día siguiente». Es decir, se despreció un aviso de «riesgo extremo», pese a que fijaba el 30 de julio de 2026 como la fecha en que podría producirse. Sí hubo informes policiales que alertaron a Interior de lo que luego fue un asalto multitudinario a Ceuta en la fecha señalada.
Por otro lado, la magistrada de la Audiencia Nacional, María Tardón, solicitó el mismo 31 de julio a Policía y Guardia Civil sendos informes sobre el asalto. La Policía, en funciones de Policía judicial y, en consecuencia, sometida al secreto procesal, ha entregado un informe a la juez que reúne una serie de indicios que apuntan a las autoridades marroquíes y a sus fuerzas de seguridad como responsables de la planificación y ejecución del asalto. La reacción de Marlaska ante esta noticia se parece mucho a un acceso de pánico. Para demostrar que no sabía nada del informe de la Comisaría de Extranjería filtró la carta dirigida al director general de la Policía pidiéndole explicaciones. Lo cierto es que no tenía que saber nada, porque la propia magistrada ordenó a los funcionarios que no informaran a sus superiores. Una cautela muy necesaria ante el afán de injerencia de Interior en los asuntos judiciales. El precedente de Pérez de los Cobos no parece que haya sido aprendido. El director de la Policía ha afirmado que dicho informe no justifica la autoría de Marruecos en la invasión de Ceuta. Pero se trata de otra mentira, una más en la larga lista de embustes colosales del Gobierno sobre este caso. Como informa hoy ABC, no se puede interpretar de otra manera «el guiado activo» de «personas vinculadas a las fuerzas de seguridad de Marruecos», con prueba documental gráfica, de la masa de inmigrantes durante el asalto. Y queda un segundo informe, encargado por Tardón a la Guardia Civil, que afirma que entre la avalancha había hasta agentes de los servicios de Inteligencia de Rabat.
No se engañen más en el Gobierno y en el PSOE, no hay Policía al servicio de la derecha ni ‘lawfare’. Esta es la conspiración que quiere creerse un Gobierno que ha enloquecido por consumir mentira tras mentira. Toda la estrategia de Sánchez consistió desde el primer minuto en sostener un relato mentiroso, dolosamente falso, cuyo objetivo era y sigue siendo proteger a Marruecos. Este afán exculpatorio del reino alauita es una fuente de interrogantes que apuntan directamente a las motivaciones personales de Sánchez sobre sus decisiones en esta crisis. También se sabrán, porque todo acaba sabiéndose. Los informes policiales son una refutación absoluta y sin matices de un Ejecutivo que haría mejor en asumir sus responsabilidades políticas antes que las penales a las que se encamina por su indolencia ante un asalto a la soberanía nacional informado y avisado por la Policía.
Todo lo que ya era conocido, más lo que se está conociendo, confirma las dos grandes verdades de esta crisis: que Marruecos alentó el asalto a Ceuta y que el Gobierno de Sánchez, a pesar de haber sido avisado, incumplió sus deberes constitucionales y legales de proteger la nación. Los pueriles intentos gubernamentales de combatir estas dos certezas (intentando desviar la atención con una fantasmagórica teoría de la conspiración multinacional con tal de salvar al régimen de Mohamed VI) ya han fracasado, pero por el camino han dejado rotos el crédito de nuestros servicios de Inteligencia, nuestra fiabilidad como socio europeo y nuestra autonomía para defender la soberanía nacional frente al único país que lleva décadas amenazándola. Un Gobierno así es una amenaza directa para la democracia y para España, que ayer escuchó el clamor ciudadano en todo el país que gritó que «Ceuta no se vende, Ceuta se defiende».