Editorial-ABC

  • Resulta además difícil justificar que Fernando Grande-Marlaska desoyera ayer la llamada del Senado para dar explicaciones sobre el asalto

La reagrupación de inmigrantes en los nuevos campamentos levantados por el Ejército añade un nuevo motivo de inquietud a la situación de Ceuta. Los mandos policiales han advertido de que estas instalaciones pueden convertirse en «un polvorín», una alerta que el Gobierno no debería menospreciar sobre todo después de que decenas de inmigrantes volvieran ayer a la playa del Trampolín. La situación a la que se ha sometido a la ciudad y a las Fuerzas de Seguridad es ya muy tensa. Resulta además difícil justificar que Fernando Grande-Marlaska desoyera ayer la llamada del Senado para dar explicaciones sobre el asalto. Ceuta no puede convertirse en un gigantesco Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) ni soportar indefinidamente las consecuencias de una gestión improvisada. El brote de sarna detectado entre unidades desplegadas agrava unas condiciones ya precarias. Interior debe garantizar recursos, seguridad y condiciones adecuadas. Marlaska debería atender las advertencias de sus subordinados y escuchar a quienes conocen la realidad. Persistir en ignorarlas no resolverá la crisis: sólo aumentará sus riesgo.