¿Conoce usted a Pedro Sánchez?

ABC 31/01/14
CARLOS HERRERA

· Las próximas elecciones europeas van a marcar los venideros meses del quehacer socialista

Lo más probable es que no. A no ser que se dedique usted a la información parlamentaria, cosa que descarto por infrecuente. Pedro Sánchez es diputado del PSOE, miembro de alguna comisión y hombre, por demás, de carrera solvente en la gestión pública de las cosas que nos conciernen a todos. Joven, de 42 años, economista, políglota, con experiencia en la política europea y ducho en campañas electorales merced a haber sido mano derecha de José Blanco en la planificación de las últimas citas. ¿Y bien?: al parecer, Pedro Sánchez es el elemento sorpresa en las próximas primarias socialistas que habrán de elegir el candidato a presidente del Gobierno.

Ese es el nombre que sumar a los de los Chacón, Madina, García-Page, Pachi López y el propio Rubalcaba. Su irrupción ha sido prudente, pero no ha pasado inadvertida: los primeros sorprendidos han sido sus mayores, los Blanco y compañía, que han espetado un estupefacto «¿y tú que haces en esta fiesta?». A lo que él no ha respondido, pero seguramente ha pensado: «Veo a los que hay, y no me siento peor». Es un factor nuevo, a tener en cuenta, en este baile de pretendientes. Y tiene sus posibilidades.

Las próximas elecciones europeas van a marcar los venideros meses del quehacer socialista. Si las elecciones le son favorables al PSOE, Rubalcaba será el candidato a candidato y sus posibilidades serán altas; no obstante, si los resultados no son buenos, es decir, si el PP obtiene un solo voto más en la circunscripción única, el actual secretario general dispondrá de poco margen para intentar ser el cartel electoral socialista. Ahí es donde se disparan las demás candidaturas. Aun así, todo es una incógnita: aun ganando, puede no ser el elegido. ZP apoya claramente a Chacón y en buena parte a Madina, siempre que este se alíe con la catalana. Blanco y su entorno están por igual con Pachi y con Chacón –nunca con Madina–. García-Page tiene el apoyo de Bono y de los que secundan al manchego, que no son pocos. Rubalcaba, por supuesto, tiene reservas con todos, ya que quiere ser el elegido: está alejado de Chacón, no le convence Pachi… y está perplejo con Pedro Sánchez, al que nadie esperaba para el baile. Quiere marcar los tiempos, y hasta ahora lo está consiguiendo, lo que traducido quiere decir que no tiene intención de permitir que hablen antes de hora.

Sánchez anduvo un tiempo fuera de la política y viene a ser una suerte de alma libre. Nadie puede acusarle de ser un «aparatchic» al estilo Zapatero ni de desconocer el mundo que hay más allá de la oficina del partido. Es agradable, tiene buenas maneras y un aspecto favorecido: o sea, puede dar alguna que otra sorpresa, habida cuenta que no pesa en su contra la fatiga de materiales, el desgaste que produce estar demasiado visto y tener demasiados adversarios (a veces, en política de partidos, pesa más la ausencia de contrarios que el número de partidarios).

¿Y Susana Díaz, la gerente del mayor número de votos?: no es partidaria de primarias, ya que prefiere que Rubalcaba sea el candidato y que luego sea lo que Dios quiera. Ella no va a ser candidata, pero va a influir: por ahora es la estrella del socialismo, al haber ocupado un espacio del que el secretario general no podía abusar, y sabe que una vez elegido candidato a la elecciones generales se acabó su reinado en solitario. De pretender algo más en el futuro, Susana Díaz preferirá que Rubalcaba se enfrente a unas elecciones con escasas probabilidades a que surja un valor con expectativas claras de aquí a seis años, ya que ello le resta opciones. Ese nuevo factor puede ser el tal Sánchez. Ojito con él.