Ignacio Sánchez Cámara-El Debate
  • Los partidos que han votado contra el Gobierno deberían presentar la moción de censura

La política española, a manos del Gobierno, merodea por los ámbitos del crimen organizado y de la clínica psiquiátrica. Y Pedro Sánchez se ríe y aplaude. Después de la votación en las Cortes ya gobierna contra el Parlamento. A menos que el resultado tenga que ser reinterpretado por el CIS y en realidad el Gobierno no la perdió. Y Pedro Sánchez se ríe y aplaude. El Congreso de los Diputados le exige que disuelva y convoque elecciones o presente una cuestión de confianza. Y Pedro Sánchez se ríe y aplaude. Lejos de él la funesta manía de dimitir. La situación es altamente innovadora en la historia de los regímenes políticos. El presidente de un Gobierno en un régimen parlamentario que gobierna contra el Parlamento. Y Pedro Sánchez se ríe y aplaude.

Es cierto que la votación no es jurídicamente vinculante, pero sí lo es moral y políticamente. Ya no tiene el apoyo que le llevó al poder. Y a esto lo llaman resistir. Entonces Franco fue un perfecto modelo de resistencia. ¿Se puede afirmar que Sánchez es un político democrático? Y Pedro Sánchez se ríe y aplaude. Solo queda una alternativa: esperar a que la necrosis o putrefacción gubernamental haga su mortal trabajo o presentar una moción de censura. Lo primero podría ser un espectáculo apasionante si no estuviera en juego el bien común e incluso la supervivencia de España como nación. Y Sánchez se ríe y aplaude. Los partidos que han votado contra el Gobierno deberían presentar la moción de censura. Pero solo si la votan todos. No es momento de que el presidente tenga un respaldo parlamentario ni de obligar a que unos u otros se retraten. A lo mejor, Sánchez seguiría riéndose y aplaudiendo. Parece que el obstáculo para Junts es Vox, pero no se entiende por qué pueden votar juntos una cosa, pero no la otra. A ver si va a resultar que deberíamos salir de la Unión Europea porque Vox sea partidario de permanecer o dejar de apoyar a la selección nacional de fútbol porque Vox lo haga. Hay propuestas y objetivos de Vox que no comparto, pero pretender que es un partido de extrema derecha es más un exabrupto interesado que el resultado de una reflexión. Por otra parte, su existencia les viene muy bien, siempre y cuando tampoco crezca demasiado. Si fuera un partido contrario a la Constitución y la democracia cabría solicitar la ilegalización, pero nadie lo hace porque en el fondo saben que no es cierto. Sí lo son otros, comunistas y separatistas. Que un partido como Junts, de derechas, separatista, pero de derechas, aborrezca a Vox y no a Bildu, puede explicarse porque Vox es opuesto al separatismo y Bildu no. Y Pedro Sánchez se ríe y aplaude.

Lo mejor y más democrático es acabar con la legislatura cuanto antes y convocar elecciones. Incluso con un candidato que no sea de ningún partido. Es una situación de emergencia nacional. Ya no cuenta con el apoyo parlamentario. Y, sin embargo, se ríe y aplaude. Cada vez está más cerca de Chávez y más lejos de Churchill. Se diría que está empeñado en confirmar la tesis socrática de que la bondad y la sabiduría van siempre unidas.

En su ensayo sobre la risa, el filósofo francés Henri Bergson afirma que la vanidad profesional es una de las fuentes de numerosas variedades de lo cómico. La comicidad brota muchas veces de la rigidez. «Otra forma de esta rigidez cómica es lo que llamaré el endurecimiento profesional. El personaje cómico se ajustará tan estrictamente a la rigidez del marco de su función que ya no le quedará espacio para conmoverse como los demás hombres». Tal vez por eso Pedro Sánchez se ríe y aplaude.