Crisis económica y conflicto político

JOSEP PIQUÉ, EL MUNDO 08/02/13

· En la edición de EL MUNDO del día 6 de febrero, y en las páginas de opinión, se incluye un comentario editorial titulado Piqué se contagia del erróneo ‘derecho a decidir’, en referencia a una Nota de Opinión del Círculo de Economía con el título de este artículo.

Si me permiten un comentario personal, no suelo ser propenso a los contagios. Pero no voy a expresarme a título personal en este artículo, sino como presidente de una entidad tan señera y prestigiosa como el Círculo de Economía, que tengo el honor de presidir.

Y lo primero que debo expresar es, como se desprende de una detallada lectura del documento, que nada está más lejos del espíritu de la Nota de Opinión del Círculo, que jamás expresa opiniones personales, sino la síntesis de las diversas y plurales opiniones que, afortunadamente, existen en su seno. Es cierto que ante el conflicto planteado exigimos voluntad de diálogo. En primer lugar, a los que tienen responsabilidades de gobierno, pero también involucrando a los que ejercen la oposición y con la participación activa de la sociedad civil. El momento que está atravesando nuestro país, en lo económico, en lo político y en lo institucional, es particularmente grave como para que todos nos pongamos manos a la obra para salvaguardar los enormes avances de las últimas décadas y evitar un creciente proceso de deterioro absolutamente evidente.

Y esa petición se corresponde con la actitud permanente del Círculo de Economía, entidad plural y pluralista, desde su fundación a finales de los años 50: enfatizar permanentemente el valor de las instituciones democráticas y salvaguardar su imagen y su prestigio entre los ciudadanos, desde diferentes sensibilidades. Y esa es la fuerza de la sociedad civil. Desde la independencia del poder político, sea cual fuere.

Y de ese diálogo, que debe ser «leal, riguroso y profundo», y dentro de los marcos legales, pueden salir adaptaciones institucionales que pueden comportar, incluso, cambios constitucionales. Y es «en ese contexto» donde se sitúa una consulta ciudadana que constituye una obviedad, puesto que así lo fija la propia Constitución.

Como puede observarse, nada que ver con una pretendida consulta soberanista que, para unos, pretende ser un punto de partida, como condición sine qua non, y para otros el imprescindible punto de llegada, circunstancia que, en cualquier caso, es contraria a la letra y al espíritu de la Constitución. Lo que hemos hecho entre todos sólo puede ser modificado entre todos. Hablamos, pues, de esa hipótesis sólo como punto de encuentro, desde la voluntad de la mayoría de la sociedad de seguir compartiendo un proyecto en común, plenamente constitucional e integrado en Europa. Y el documento dice explícitamente que «hemos de evitar los callejones sin salida que conducen a una indeseable confrontación». En mi modesta opinión, puro sentido común.

Por lo demás, el documento se centra en «la prioritaria salida de la crisis económica», que nos parece imprescindible, y somos muy críticos en relación a las primeras medidas económicas que ha planteado el nuevo Govern de la Generalitat, como resultado del acuerdo de gobernabilidad firmado con ERC. Acuerdo cuya legitimidad democrática nos parece indiscutible, puesto que son las dos fuerzas con mayor representación parlamentaria como resultado del mandato ciudadano en las urnas, pero que está generando desconcierto y desconfianza en el mundo económico. Y nuestra principal preocupación es la competitividad de nuestra economía y lo que queremos son políticas claramente orientadas en esa dirección. Y, además, anticipamos una próxima Nota de Opinión relativa a la percepción generalizada de un clima de corrupción en el ámbito público que nos parece absolutamente necesario combatir con toda contundencia si queremos revertir una profunda desafección ciudadana hacia nuestras instituciones y nuestro sistema político, temas en los que el diario de su digna dirección ha jugado y juega un papel fundamental.

Entendemos que la combinación de una situación económica muy grave, con un desempleo brutal y que es especialmente sangrante entre la juventud, junto con reducciones claras de rentas en términos reales e, incluso, nominales, y con un fortísimo incremento de impuestos, y con reducciones claras de prestaciones sociales asociadas al concepto tradicional del Estado del Bienestar, junto a la generalización de una percepción de comportamientos corruptos -sean justa o injustamente tratados por los medios de comunicación o por la opinión pública-, resulta absolutamente demoledora para la moral colectiva y afecta de manera enormemente grave a la imprescindible confianza que deben merecer nuestras instituciones entre los ciudadanos.

Y no es, en absoluto, un tema menor. Porque está en juego no sólo el prestigio y la imagen de nuestras instituciones políticas, sino también el propio sistema político asociado a un esquema de partidos políticos que -es lo que denominamos «bipartidismo imperfecto»- ha funcionado razonablemente desde la Transición. Así ha sido en Cataluña, entre CiU y el PSC, y hoy ambos no sumarían más del 40% del Parlament y, según las encuestas, algo similar sucedería hoy en España, donde más allá de una enorme abstención la suma de los dos grandes partidos podría representar no más allá del 50% de los votos, abriendo un escenario de difícil gobernabilidad.

Y como hemos visto en otros países -Italia es el ejemplo paradigmático-, podemos anticipar la desaparición de un sistema que muchos ciudadanos perciben como insostenible. Pero es muy difícil saber cómo se sustituye. Es hora, pues, de la política con mayúsculas.

Josep Piqué es presidente del Círculo de Economía.

JOSEP PIQUÉ, EL MUNDO 08/02/13