Marisol Oviaño-Vozpópuli
- Los ceutíes han llegado a la conclusión de que si quieren recuperar la ciudad tendrán que expulsar a los invasores ellos mismos
Me apetecería escribir sobre la lluvia que saca brillo al castaño de Indias frente a mi terraza y divagar sobre este olor a tierra mojada que me devuelve a los veranos de la infancia, pero Ceuta se ha echado a la calle para defender a España. Mientras escribo esta frase, soy consciente de que esas dos palabras —defender y España— bastarán para que muchos me vean como a un Franco en el Dragon Rapide. A eso hemos llegado: a que defender tu país sea facha y arrodillarte ante el enemigo, marchamo de santidad. Ahí tienes a todos los tertulianos sanchistas hablando única y exclusivamente de los derechos humanos de los invasores; ni una palabra de compasión para los caballas, que no pueden salir de casa sin el espray de pimienta.
Siempre mienten
Y si la sincronizada se rasga las vestiduras por el invasor es porque el Gobierno que paga así lo ha ordenado: del tardío Consejo de Seguridad Nacional sólo han salido medidas para que quienes atemorizan a los ceutíes estén cómodos mientras convierten la ciudad en un lugar invivible. ¿Tan difícil sería internarlos en CIES vigilados y controlados por las FCSE e incluso por el Ejército mientras se tramitan las expulsiones? Incluso se podrían montar estos centros en algún islote cercano, para que no perturben la vida de la población. Pero, claro, para eso sería necesario que hubiera voluntad de devolverlos por dónde vinieron; los ministros que han estado mareando la perdiz mientras su jefe veraneaba en La Mareta han asegurado que los migrantes serán expulsados, pero no les creemos. Porque siempre mienten y porque nadie contradice a sus homólogos marroquíes cuando amenazan con recuperar Ceuta y Melilla. No hay más que ver que al frente del mando único ha puesto al inútil y repulsivo Ángel Víctor Torres, señalado en todas las ramas de la corrupción.
Al lado de este viscoso ministro —si Ábalos hablara—, Margarita Robles parece una persona decente. Pero, ojo cuidao, no te dejes engañar por sus proclamas patrióticas, que la pájara actúa de Page ministerial: al tiempo que afirma muy indignada que Ceuta es españolísima, da orden de que los militares patrullen no ya sin munición, sino incluso sin una triste porra.
Así lo ha denunciado la Asociación de Tropa y Marinería Española tras la emboscada sufrida por cuatro militares en Banzú: “se encontraban desarmados y, según se estima, sin medios de protección adecuados. La Asociación considera imprescindible que el Ministerio de Defensa revise de manera urgente los protocolos de despliegue, los medios asignados y la coordinación con el Ministerio del Interior para evitar que situaciones como la vivida puedan repetirse”. Y, también, la Unión de Militares de Tropa: “No es admisible exigir a los Militares allí desplegados la custodia de la seguridad nacional mientras se les niegan los medios de autoprotección y la cobertura jurídica necesaria para actuar. Por todo ello, la UMT exige al Ministerio de Defensa una revisión inmediata y urgente de los protocolos de seguridad y del marco legal de actuación de nuestras Fuerzas Armadas”.
Pedir auxilio al 112
Lamentablemente, esta indefensión no parece un despiste de Defensa, sino —presuntamente, señor juez— algo planificado. Porque ya es casualidad que después de mandar a los militares a la calle con las manos en los bolsillos, unos 40 invasores los cacen en una emboscada en la que, mira tú por dónde, observamos el mismo modus operandi que la policía marroquí desplegó contra quienes volvieron a Marruecos dos días después de la invasión: a pedradas. En cualquier caso, el chiste se cuenta solo, pues el Ejército tuvo que llamar al 112 para que policía y guardia civil rescataran a sus soldados.
Bastan dos dedos de frente para entender que un inmigrante que quiere quedarse aquí no se dedicaría a emboscar a militares. Así que, si quienes atacaron a los uniformados no han llegado buscando una vida mejor, ¿a qué han venido? ¿Por qué el Gobierno español les sirve en bandeja a nuestros soldados desarmados, listos para consumir como las lubinas de Mercadona? Y, sobre todo, ¿cuál es el objetivo del desarme? ¿Provocar una reacción del Ejército para dar un autogolpe de Estado y no convocar elecciones?
El hartazgo irá en aumento
Por su parte, y ante la pachorra del Gobierno, los ceutíes han llegado a la conclusión de que si quieren recuperar la ciudad tendrán que expulsar a los invasores ellos mismos. Y lo mismo patrullan barrio por barrio que destrozan los campamentos de las playas. Además, parece que han entendido la responsabilidad que las oenegés traidoras tienen en todo esto: el otro día intentaron impedir que la Cruz Roja repartiera comida, y el influencer Juan Ruiz (@juanrruiiz en Instagram) —que está prestando un extraordinario servicio de información a los españoles—, ha puesto cara a los perroflautas de No Name Kitchen que están repartiendo espráis de pimienta entre los invasores. Entre los invasores, sí, has leído bien.
No sería descabellado afirmar que el hartazgo irá en aumento, la violencia irá escalando un poquito más cada día y, tarde o temprano, habrá muertos. Y da la sensación de que eso están esperando en Moncloa.