Pablo Sebastián-Vozpópuli
- Un buen presagio para este nuestro país tan dividido y radicalizado que a la vuelta del verano ya estará en pre campaña electoral
Se acabó el eclipse, muy bonito y entusiasmo general, hoy toca la lluvia de estrellas, las Perseidas, y el 2 de agosto de 2027 habrá otro eclipse nacional. Mientras, los incendios continúan en Huelva, regresa una nueva ola de calor y en Ceuta aún quedan miles de ilegales -entre 2.000 y 8.000, según las distintas fuentes, más 1.300 menores- que deambulan ociosos y sin buena asistencia por la ciudad haciendo ‘malas’ las palabras del ministro Marlaska que aseguró que en Ceuta ya ha regresado la ‘normalidad’ y que Marruecos es de fiar.
Por eso ministra Robles advierte que ‘Ceuta y Melilla no se tocan’ mientras Albares promete que no quedará ni un solo asaltante en Ceuta, y Sánchez sigue -sin sus piernas en las fotos oficiales de La Mareta, para que no se le vea que está en bermudas- tan campante y decidido a agotar sus plácidos días de vacaciones en Lanzarote. Por donde probablemente andará con más discreción José Luis Rodríguez Zapatero, a quien el magistrado Calama le debería retirar el pasaporte, por si ZP está pensando imitar a Bettino Craxi.
España es una fiesta en la que el opositor Feijóo apenas sale del burladero, ni siquiera para darle unos capotazos al toro de Osborne que luce entre sus cuernos el eclipse solar, mientras Morante arrasa en los festejos del Sur. Al PP se le esta haciendo demasiado largo el mes de agosto mientras le busca un piso a Ayuso, porque su Amador vende el duplex, imaginamos que para afrontar una sentencia de conformidad con multa con Hacienda.
Dejen en paz al Rey
Y al fondo de todo ello la familia real descansa unos días en Marivent en los que el Rey Felipe VI estrena por fin nuevo barco de regata, el ‘Hispania’, de la Armada, y recibe una advertencia desde La Mareta diciéndole que no es el momento de visitar Ceuta, para que no se enfade Mohamed. Y puede que, en este caso, tengan razón porque quien quizás debería visitar Ceuta es la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula Van Der Leyen, reafirmando así la españolidad europea de la ciudad ceutí.
El monarca está bien y no necesita paladines esforzados ni impostados como los del periódico monárquico digital. Los que están listos para saltar en su defensa, no solicitada, a la primera alusión extemporánea que se le haga al Rey, como la última mamarrachada del ministro Oscar Puente. Y siempre estos pretorianos reales con la mirada puesta en una pretendida consulta nacional sanchista sobre la Monarquía o la República Confederal. Lo que se la llama ‘la bala de plata de Sánchez’ para movilizar al electorado progresista ahora que ya comenzó la cuenta atrás del año electoral.
Puede que lo mejor para el Rey sería dejarlo en paz y retirar sus pretendidos y no solicitados paladines, en aras de lo que dice la copla de: ‘Una cordera,/ blanca como la nieve,/una cordera,/ de tanto acariciarla/ se volvió fiera’.
El extraño juego del presidente de los EEUU
En la política española tan agitada y desconcertante quizás el único remanso de paz haya sido la breve oscuridad del eclipse. Aunque en realidad y en el fondo no vamos tan mal como otros -no hemos tenido terremotos mortales como los de Venezuela y Colombia, ni guerras como las de Ucrania, Gaza e Irán-, ni estalló el Tridente como el Etna, aunque sí sufrimos unos incendios devastadores y el inquilino desconcertante de La Mareta tampoco llega a los niveles de disparates del presidente norteamericano Donald Trump.
Del que ahora se ha sabido que, al término de la cumbre de la OTAN en Ankara, subió a su avión el Air Force One y una vez dentro se escapó de la nave ocultándose en el interior de un contenedor del catering, para irse en secreto a un avión militar que lo trasladó a Londres donde se reincorporó al avión oficial para regresar a Washington.
El motivo de la peripecia fue un informe judío/americano de inteligencia en el que se decía que Irán podía lanzar un misil contra el despegue del Air Force One en Ankara. Lo que llevó a Trump a bajarse en secreto del avión, dejando en situación de riesgo, y como señuelos para los iraníes, a la tripulación del aparato y a los asesores presidenciales y los periodistas que le acompañan al presidente en sus viajes.
De manera que el muy ‘astuto’ Trump se puso a salvo y no avisó del riesgo a todos los pasajeros del avión presidencial. El que de haber sido derribado por Irán le habría convertido a Trump en ‘cómplice’ criminal de la agresión. Y habría arruinado las expectativas electorales del Partido Republicano para las elecciones (de ‘medio término’) legislativas parciales -de la Cámara y el Senado- previstas para el mes de noviembre y en las que las encuestas le anuncian a Trump un mal resultado por su caótica gestión económica y su desconcierto internacional.
La causa de las cloacas de Ferraz
España sigue de vacaciones y los juzgados también, aunque ya sabemos que la Audiencia Nacional ha unificado todas las instrucciones del caso de las cloacas de Leire Díez, y que en septiembre se espera el inicio del juicio, con jurado, de Begoña Gómez, y la declaración ante el juez de las hijas y la secretaria de ZP, amén de la reapertura del caso de Santos Cerdán, etcétera.
Todo esto que parado está, como el sol de Josué, en los juzgados pero que se reanudará en el mes de septiembre en el que parece estar prevista una reaparición de Carles Puigdemont en Barcelona al abrigo del ‘sí’ de TJUE a la amnistía y siempre que así lo entienda el magistrado Pablo Llarena de TS, que en todo esto tendrá la última palabra bajo el amparo seguro de la Sala de lo Penal del alto Tribunal.
El eclipse español fue todo un éxito que ha llevado a muchos ciudadanos momentos de esperanza y de ilusión tras el apagón general y el regreso entre aplausos de la luz solar. Lo que algunos consideran un buen presagio para este nuestro país tan dividido y radicalizado que a la vuelta del verano ya estará en pre campaña electoral. En principio para los comicios de finales de julio de 2027, aunque nadie descarta un adelanto electoral de comicios generales, y sin olvidar las elecciones autonómicas y municipales que en la primavera del año próximo les precederán.