Editorial-El Correo

  • Que la crisis habitacional sea la mayor urgencia de los votantes por encima de ideologías obliga a los partidos a salir de la trinchera para colaborar en soluciones

La vivienda es de largo el principal problema en España señalado en todo el arco parlamentario. Esta importante conclusión, recogida en la encuesta de GAD 3 para EL CORREO sobre las elecciones generales del 29 de noviembre, confirma que la crisis habitacional preocupa, y mucho, por encima de siglas y de diferencias ideológicas. Además, se trata de una urgencia que emplaza a los partidos a remangarse en la búsqueda de pactos y soluciones certeras. El sondeo que publica hoy este periódico –y al que seguirá mañana una segunda entrega sobre la intención de voto– fue realizado durante los pasados 6, 7 y 8 de octubre, un momento clave al registrarse dos hechos que puede tener una trascendencia especial en la opinión de los entrevistados ante la cita con las urnas: la muerte de Maricarmen Abascal en un hospital de Madrid, dos semanas después de que fuera desahuciada de la casa en la que llevaba viendo 70 de sus 87 años, y la convocatoria de una huelga general respaldada por CC OO y UGT.

La crisis habitacional ha desencadenado el adelanto electoral y es la columna vertebral de la precampaña, tanto en las protestas como en los primeros mensajes. Esa inquietud tiene una base real, compartida por la izquierda, la derecha y el nacionalismo: la vivienda es la principal preocupación declarada por los encuestados –el 64% la señala como el primer o segundo problema del país–, muy por delante de la economía (26%) o la inmigración (13%). Y es un clamor: una fuerte exigencia entre los votantes del PSOE (77%), Sumar (82%) y los nacionalistas (72%), pero también una demanda mayoritaria en los del PP (53%) y Vox (47%). Que reclamen más suelo para pisos, control de los alquileres y medidas contra los desalojos constituye un mensaje directo a la clase política y las instituciones. La preocupación que también manifiestan por la economía revela una brecha entre la buena marcha de los grandes datos y los agobios reales en el bolsillo. Asimismo, y de forma abrumadora, las críticas a la gestión en Ceuta, asumidas por los simpatizantes socialistas, revelan un fuerte desgaste del Gobierno en el control de las fronteras. La urgencia de la vivienda, el coste de la vida y la gestión migratoria son tres pilares de la campaña. A pesar de la crispación, los partidos están obligados a salir de la trinchera para colaborar. Deben asumir que esas preocupaciones son transversales entre todas las siglas, cuyos votantes reclaman más soluciones y menos banderas.