El desastre del PSOE en Euskadi y Galicia ‘complica’ el no de Sánchez tras el 25-S

EL CONFIDENCIAL 09/09/16

· De confirmarse en las urnas los datos del sondeo, la estrategia del líder sería discutida internamente, según anticipan sus críticos. En Ferraz insisten en que las elecciones no le moverán de su posición

Realmente en el PSOE no se esperaban unos pronósticos electorales halagüeños ni en Euskadi ni en Galicia. La posibilidad de ganar los comicios del 25 de septiembre en las dos comunidades era y es una utopía. Se barruntaba un cierto declive, en la línea de lo que ha ocurrido en las generales de diciembre y de junio. El panorama que ahora pinta el CIS, sin embargo, es desolador. En el País Vasco los socialistas no solo se deslizarían hasta la cuarta posición del cajón, superados ampliamente por Podemos, sino que verían recortada su representación a la mitad, de 16 a ocho escaños. En Galicia, el PSdeG baja y empata con En Marea, que incluso podría sacarle un diputado de ventaja, y no podría liderar ninguna alternativa porque el PP de Alberto Núñez Feijóo revalidaría su mayoría absoluta. No todo es negro, no obstante: en Euskadi el PSE sería llave de gobierno para el PNV y los socialistas gallegos, por su parte, están en disposición de mantenerse como segunda fuerza en la Cámara autonómica. 

Esos números, objetivamente malos, tendrían, de confirmarse —y es mucho decir, vistos los graves errores de los sondeos preelectorales en las generales del 26-J, y a ellos se agarraban en Ferraz este jueves para restar importancia al sondeo del CIS—, derivadas en la política nacional. Tal vez. El PP confía en que un descalabro de los socialistas en las elecciones del 25-S debilite internamente a Sánchez y le hagan replantearse su no a la investidura de Mariano Rajoy. Los críticos con el secretario general, mientras, podrían pasarle la factura entonces porque los dos candidatos, Idoia Mendia en Euskadi y Xoaquín Fernández Leiceaga en Galicia, son muy cercanos a él y de su entera confianza, y ambas federaciones son de su cuerda. Pero en la cúpula federal insisten en que el rechazo al PP es inamovible, antes y después del 25-S, y así lo reiteró Sánchez el pasado lunes. 

Los críticos podrían pasar factura porque las dos federaciones y los dos candidatos, Idoia Mendia y Xoaquín Fernández Leiceaga, son de su cuerda

Esos ocho representantes, no obstante, pueden dar el Gobierno a Iñigo Urkullu en segunda votación, si el actual lendakari tiene enfrente una candidatura rival de Podemos y EH Bildu. El PNV, no obstante, podría cambiar de socio preferente: si durante los últimos años —y en otras legislaturas— ha sido el PSE, ahora podría apoyarse en el PP. Sería la opción que más podría beneficiar a Mariano Rajoy para acercarse a su reelección, pues con el aporte de los cinco diputados nacionalistas, llegaría al umbral de los 175 escaños, a uno de la mayoría absoluta. 

Los socialistas perderían peso en los tres territorios históricos, y se disputarían esa cuarta plaza con el PP. No es poca cosa, porque si Ciudadanos no consigue ninguna acta, tal y como prevé el CIS, el último escalón de la tabla queda para el PSE o para los populares. EH Bildu, aun bajando, se queda como segunda fuerza (16 actas), igual que hace cuatro años, pero ahora irrumpe con fuerza Elkarrekin Podemos (15-16), la coalición que integra a la formación de Pablo Iglesias, Ezker Anitza-IU y Equo. La victoria el 25-S se la llevará el PNV, que mantendría sus 27 representantes o ganaría incluso uno más. 

Lo positivo para el PSOE, según el CIS, es que sería llave de gobierno en el País Vasco y que en Galicia cae, pero poco, y podría mantener la segunda plaza

En el caso de Galicia, la pérdida es menor. En 2012, el PSdeG consiguió el 20,61% de las papeletas y 18 escaños en un Parlamento de 75 asientos. Ahora, según la proyección del CIS, se quedaría con el 19,9% de los votos y 16 diputados. Un punto y dos parlamentarios menos. En Marea, la suma de Podemos, Anova, Esquerda Unida-IU y Equo, disputa la segunda plaza: el organismo público le atribuye el mismo porcentaje de voto que a los socialistas, pero entre 15 y 17 escaños. El BNG se hunde, al quedarse con solo dos parlamentarios. La alternativa de izquierdas no suma mayoría absoluta (38 asientos), pues el PP de Feijóo se consolida con entre 40 y 41 representantes. El CIS, por tanto, no habla de ‘sorpasso’ de En Marea, pero sí apunta que pisa los talones a un PSdeG sin opciones de reconquistar la Xunta desde 2009, cuando precisamente Feijóo venció a la primera al entonces presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, que lideró cuatro años un bipartito con el BNG. 

Los datos, aunque malos, no causaron alarma en Ferraz. «El PSOE está curado de las encuestas en general y de los barómetros del CIS en particular», aseguró el portavoz en el Congreso, Antonio Hernando, quien recordó que ya para las generales del 26-J los datos del centro «santificaron» el ‘sorpasso’ de Podemos —y con él, el resto de institutos privados—, que al final no se materializó en las urnas.
La esperanza del PP es que un batacazo de los socialistas el 25-S haga a Sánchez reconsiderar su posición respecto a la investidura de Rajoy, o que al menos algo se mueva en el partido. Ferraz responde que no, que no habrá cambios. Pero los críticos opinan otra cosa. La sensación que algunos de ellos trasladan es que un mal resultado será achacable al secretario general, pues tanto Euskadi como Galicia son federaciones totalmente alineadas con él, a cuyos candidatos apoya sin fisuras y con los que se volcará en la campaña que comenzó este viernes. En consecuencia, quedaría «debilitado» orgánicamente y su estrategia se vería, cuando menos, cuestionada. 
 
«Una oportunidad» y un desincentivo para terceras
«Está claro que se abren más posibilidades de debate si hay un descalabro», comentan fuentes muy próximas a un barón de mucho peso dentro del PSOE. En el Parlamento andaluz, donde este jueves se celebraba pleno, el comentario generalizado de los cuadros y diputados socialistas era que unos malos datos el 25-S «disuadirían» a Sánchez de la conveniencia de abocar al país a unas terceras elecciones, en las que la formación aún podría sufrir más y que podrían servir únicamente para cimentar la ventaja de la derecha, informa Isabel Morillo.

«Unos pésimos resultados no le van a fortalecer. Pero eso a él le resultará indiferente. Se escudará en los militantes y seguirá pedaleando», critica un barón

«Es evidente que unos pésimos resultados en Galicia y Euskadi desde luego no le van a fortalecer. Pero eso a él le resultará indiferente —anticipa uno de los presidentes más distanciados de Ferraz—. Se escudará en los militantes enarbolando el no más radical y seguirá pedaleando para no caerse de la bicicleta hasta que el personal se dé cuenta de que esa bicicleta suya no tiene cadena». «El gran mérito de Pedro será hundir al PSOE y dinamitar la relación con las federaciones en las que su partido gobierna. Pero sí, una caída en Galicia y Euskadi puede ser una oportunidad», aseguran desde otro importante territorio, Valencia. 

Un exdirigente que conoce al secretario general y que desde hace semanas apostaba a que iba a intentar liderar una alternativa, coincide con que si vienen mal dadas el 25-S, Sánchez puede quedar debilitado, pero la posición del partido ya no será fácil de mover: «Es imposible a estas alturas que nos abstengamos, ya nadie lo va a poder defender. Hemos llegado muy lejos en el no. Es insólito que él quiera ir a terceras elecciones, sabiendo que perderá por tercera vez y que reforzará al PP. Su liderazgo ahí ya será insostenible», valora esta fuente. 

En Ferraz anticipan que con un descalabro pierde «todo el partido», no solo Sánchez, y reivindican su «coherencia», que mantendrá hasta el final

El equipo más directo del secretario general subraya que no esperan que se cumplan los pronósticos del CIS, pero que en cualquier caso unos malos datos los padecerá «todo el partido, y no solo Sánchez». Agregan que él no es «responsable» de los últimos cuatro años en las dos comunidades, pues lleva en el cargo desde julio de 2014. «De cualquier modo, Pedro tira más que la marca PSOE, e influye positivamente en los votantes. Pero hay que tener en cuenta que el panorama ha cambiado: En Marea no existía hace cuatro años [sí una coalición precursora, Alternativa Galega de Esquerda, suma de EU, Anova, Equo y Espazo Ecosocialista], igual que Podemos tampoco. La realidad actual no se puede ver con las mismas gafas que antes. Y Galicia y Euskadi son dos comunidades con fuerte implantación de los partidos nacionalistas».