- Se establece una «Subvención nominativa a la Misión Diplomática de Palestina en España, para la financiación de la Misión Diplomática de Palestina en España». No es una errata. Es exactamente así. Con mis impuestos, España paga la manutención de la Embajada de Palestina ¡en España!
Comprendo que la gestión de Napoleonchu al frente de Asuntos Exteriores ha sido para hacer una tesis doctoral sobre cómo no se debe gestionar el antiguo Ministerio de Estado. Los errores y las cacicadas se acumulan. Pero su partido y los que le han sostenido en esta legislatura parecen encantados. Enumeremos algunos ejemplos de despropósitos de muy diferente envergadura. Empecemos por los de calado histórico.
Gibraltar. El acuerdo entre la Unión Europea y el Reino Unido sobre Gibraltar de este mismo año (14 de julio de 2026) es una cesión española en toda regla: España entregó cuestiones de fondo y obtuvo cuestiones de forma. Lo que nosotros cedimos es irrecuperable; lo que cedieron los británicos puede cambiarse de un plumazo. Como bien dice un buen amigo que es el mejor analista del momento de la política exterior española, «Quien vende un principio no compra comodidad: compra un plazo, y al vencimiento vuelven a por lo siguiente, y más barato, porque ya han comprobado el precio.» Tras el Brexit la Unión Europea dio a España plenos poderes para fijar las condiciones para Gibraltar. Napoleonchu ha rendido la colonia cuando tenía toda la fuerza. No olvidemos que en el referendo del Brexit un 90 por ciento de los gibraltareños votaron a favor de permanecer dentro de la UE. Estaban dispuestos a hacer lo que fuese. Es imposible hacerlo peor de lo que lo ha hecho España. Y, como Gibraltar es la metrópoli de la Baja Andalucía, muchos se lo agradecerán a Napoleonchu en su candidatura al Congreso por Cádiz.
Palestina. Todos sabemos el giro radical que ha dado España reconociendo un Estado palestino que no existe. Las consecuencias que ha tenido ese gesto en nuestras relaciones con Israel, Estados Unidos y hasta con Marruecos –al final, los palestinos tienen más enemigos entre los árabes que en ningún otro sector– nos están costando muy caras. Pero uno sigue llevándose unas sorpresas que te dejan papando moscas. Un buen amigo me ha llamado la atención sobre el Plan de Subvenciones del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación 2024-2026 en su actualización del 30 de abril de 2025. Ahí se establece una «Subvención nominativa a la Misión Diplomática de Palestina en España, para la financiación de la Misión Diplomática de Palestina en España». No es una errata. Es exactamente así. Con mis impuestos, España paga la manutención de la Embajada de Palestina ¡en España! Desde 2024 pagamos 250.000 euros al año a Palestina para que tenga embajada aquí. ¿Y dónde está la Embajada española en Palestina? ¿En Cisjordania ante la Autoridad Nacional Palestina? ¿En Gaza ante lo que queda de Hamás enfrentado con la ANP? Por supuesto que no. La Embajada de España ante Palestina se lleva desde la Jerusalén «ocupada» por Israel, donde se vive mucho mejor.
Embajadores. No pretendo que este tercer punto tenga, ni de lejos, la gravedad de los dos anteriores que son problema de Estado. Esto es, simplemente, una manifestación de la degradación de nuestra Carrera Diplomática. Decía Carlos Herrera el pasado viernes que España sufrió el 30 de julio una «invasión gay» porque resulta que el 70 por ciento de los ocupantes que han aceptado identificarse se han declarado homosexuales y perseguidos en Marruecos por su condición sexual. Eso les va a dar mucho apoyo en Exteriores –por lo que les pueda servir. Este es el año del orgullo gay en el Ministerio de Asuntos Exteriores. He visto dos invitaciones de embajadores de España a la Fiesta Nacional en sus embajadas. Una es la del embajador de España en México, Juan Duarte Cuadrado «y su esposo Mick Daly Granado». Hubo un tiempo en que estas invitaciones se hacían a nombre de «el embajador de España y señora de Duarte Cuadrado, por ejemplo». Pero todavía no se han atrevido a hacerlas a nombre de «el embajador de España y señor de Duarte Cuadrado». No somos todos iguales. No está mal tampoco la invitación de la Embajada de España en Colombia para la Fiesta Nacional. La remite el embajador Santiago Jiménez Martín. Jiménez tuvo cargos políticos antes de ser embajador. En enero de 2020, Pablo Iglesias lo fichó como jefe de gabinete adjunto y asesor para su agenda internacional cuando asumió la Vicepresidencia Segunda de Derechos Sociales y Agenda 2030 del Gobierno de España. Ahora es embajador en Bogotá e invita a la Fiesta Nacional en su nombre y en el de D. Sami Swidani Khouri del que no se nos aclara si es su marido, su pareja de hecho o su animal de compañía, que hoy en día estos últimos tienen los mismos derechos que los humanos. Eso sí, para que no haya dudas con la etiqueta diplomática a cumplir se informa a los invitados que «Nuestra etiqueta es tu elegancia. Ven cómo eres». Siento ser pesado, pero reconózcanme que no paramos de mejorar.