- Es una lástima constatar una vez más que el País Vasco es uno de los lugares en los que mejor se aprecia la diferencia entre el político y el hombre de Estado. Ya saben, mientras el político piensa en las próximas elecciones, el hombre de Estado lo hace en las próximas generaciones. Así nos va
Cada tres años, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) elabora el informe PISA, en él se analizan los conocimientos y competencias de los jóvenes de 15 años de 90 países para lograr su plena integración social. Concretamente, se somete a examen su capacidad en matemáticas, ciencias y comprensión lectora, esta última clave para entender todas las demás. El último informe, correspondiente a 2025, se hizo público el 8 de septiembre y España no salió bien parada, si bien es cierto que algunas regiones españolas, como el País Vasco, obtuvieron resultados alarmantes.
El Gobierno vasco presume de ser la comunidad autónoma que más invierte por estudiante en España, parecería lógico que los resultados caminaran en esa dirección, pero, informe tras informe, se constata que en absoluto es así. Me referiré tan solo a la puntuación obtenida en comprensión lectora. En el año 2022, el País Vasco obtuvo 466 puntos estando situado en mitad de la tabla nacional, pues bien, en 2025, con 419, ha pasado a ocupar el último lugar. ¿Tendrá algo que ver la inmersión lingüística en vascuence en esta clasificación? Veamos a continuación cuál ha sido la reacción del Gobierno vasco ante esta debacle.
El 21 de septiembre, casi dos semanas después de conocer el informe, el Gobierno vasco reconoció que «los alumnos que se examinan en su lengua materna sacan mejor nota en PISA», la Consejera del ramo –del PNV– se preguntó públicamente: «¿Significa eso que hay que cambiar de arriba abajo nuestro modelo de inmersión? Pues no lo sé». Tras este sesudo análisis, cuatro días después, conocíamos a través de los medios de comunicación la siguiente información –al parecer la Consejera había resuelto ya su duda–: «El 99,8% de las plazas que oferta la red pública en el aula de dos años son de modelo D». Este modelo ofrece la enseñanza íntegramente en vascuence. Solo una escuela pública en toda la Comunidad Autónoma Vasca ofrece 18 plazas en el modelo B –50% de la enseñanza en castellano y 50% en vascuence–. El modelo A, enseñanza en castellano, ya ni siquiera se oferta.
El último estudio sociolingüístico elaborado por el Gobierno vasco en 2021 –publicado en 2025– refleja que solo el 17,7% de la población vasca tiene el vascuence como primera lengua o lengua materna, el castellano lo es para el 70,6%. Estos datos serían suficientes para que presentaran su dimisión inmediata quienes, conociéndolos, insisten en el error, unos políticos obnubilados con su obsesión identitaria a los que no les importa lo más mínimo echar por tierra el futuro de las nuevas generaciones. Para el nacionalismo y sus socios del PSOE, cooperadores necesarios de este desastre, es más importante negociar con Bildu un «nuevo estatus», algo que han reconocido llevar haciendo a escondidas durante toda la presente legislatura, que asegurar que nuestros jóvenes tengan derecho a una formación de calidad que les permita salir al mundo a competir en igualdad de condiciones con los demás jóvenes españoles y europeos.
Es una lástima constatar una vez más que el País Vasco es uno de los lugares en los que mejor se aprecia la diferencia entre el político y el hombre de Estado. Ya saben, mientras el político piensa en las próximas elecciones, el hombre de Estado lo hace en las próximas generaciones. Así nos va.
- Carlos de Urquijo fue delegado del gobierno en el País Vasco