El Gobierno vasco asegura que los colegios no eligen a las víctimas que acuden a sus aulas

EL CORREO 18/02/14

· Jonan Fernández subraya que todos los damnificados, ya sean por el terrorismo o por abusos policiales, llevan «el mismo mensaje educativo».

· El secretario de Paz y Convivencia y la consejera Uriarte comparecieron ayer en el Parlamento.

El Gobierno vasco y no los centros escolares es el que tiene la última palabra a la hora de decidir qué víctimas acuden a dar su testimonio a las aulas. El secretario de Paz y Convivencia, Jonan Fernández, quiso acabar ayer con la polémica que rodea esta iniciativa pedagógica desde que desde el Ejecutivo de Vitoria se apostara por llevar también a los colegios vascos las experiencias de aquellas personas que sufrieron abusos policiales con una motivación política. Hasta ahora, solo los damnificados por el terrorismo –ETA, los GAL y otros grupos de extrema derecha– participaban en este programa.

El Gobierno vasco ya había anunciado a principio de su mandato su intención de dar continuidad al programa de ‘víctimas educadoras’ que el PSE puso en marcha en la pasada legislatura, pero ampliándolo y reforzándolo. Entre los cambios que se introdujeron en la iniciativa, ahora rebautizada como ‘Adi-adian’ figura la de abrir las puertas de los centros también a víctimas de abusos policiales que han sido reconocidas institucionalmente. En concreto, son trece los damnificados de distinta índole que, por ahora, dan forma a este programa. Los recelos, sin embargo, no tardaron en salir a la luz. ¿Y si hay colegios que solo piden que vayan víctimas de un signo? ¿Qué mensaje se va a trasladar? Y un temor que han manifestado en reiteradas ocasiones desde del PP y UPyD, el de que la presencia de estas víctimas, permita justificar la barbarie de ETA.

El secretario de Paz y Convivencia compareció ayer junto a la consejera Cristina Uriarte en la comisión de Educación del Parlamento vasco para explicar las iniciativas que recoge el plan de paz en referencia al ámbito educativo. Fernández tuvo que hacer frente a las dudas, como también a las críticas, que rodean el programa de víctimas en las aulas. Sin entrar demasiado al detalle –está previsto que el Ejecutivo haga un balance completo a final de curso–, el excoordinador de Elkarri afirmó que es «radicalmente falso» que sean los colegios vascos los que elijan a los damnificados que acuden a sus aulas. «Lo que deciden es si quieren un testimonio directo, escrito, audiovisual o de teatro-fórum», explicó. Es el equipo conjunto creado entre Departamento de Educación y la Secretaría de Paz el que, según añadió Fernández, selecciona a los damnificados «en función de criterios de disponibilidad, cercanía, repetición, cansancio, etcétera».

El secretario de Paz y Convivencia quiso, asimismo, hacer especial hincapié en el papel que juegan las víctimas en los colegios. Así, remarcó que todos los damnificados «representan un mismo mensaje educativo». «No hay dos o tres –apuntó–, ni víctimas con un tipo de mensaje otras con uno distinto; sólo hay uno y es el que apuesta por la convivencia y se opone a la violencia. Eso es lo que se lleva a las aulas», expresó tajante Jonan Fernández.

«Vigilantes»

Es esta cuestión la que preocupa en las filas socialistas, y ayer lo volvió a dejar claro su portavoz en la comisión, Isabel Celaá. La exconsejera de Educación y una de las impulsoras del programa ‘víctimas educadoras’ subrayó que «el plan se la juega en la gestión», al tiempo que advirtió que si «centros con una ideología pretenden utilizar a las víctimas de abusos policiales para hacer determinadas justificaciones, habremos fracasado». Celaá aprovechó su intervención para anunciar que su partido permanecerá «vigilante» para que el programa se desarrolle de la manera «más correcta».

La actual consejera de Educación, por su parte, centró su comparecencia en la Cámara de Vitoria en señalar el «alto valor pedagógico» de esta iniciativa. La experiencia con los damnificados está prevista entre alumnos de cuarto de la ESO y Bachiller, y como parte de las asignaturas de «tutoría, ética, filosofía e historia», enumeró. Cristina Uriarte, que recordó el respaldo que la comunidad educativa –a través del Consejo Escolar– dio a los diferentes programas previstos en el plan de paz, destacó el momento «histórico» que vive Euskadi, tras el cese de ETA. «Un momento –apostilló– en el que la educación tiene también su papel para ayudar en el proceso» para favorecer una «cultura de la paz basada en la dignidad humana».

EL CORREO 18/02/14