Juan T. Delgado-Vozpópuli

  • Entre el 30 de abril y el 1 de agosto, Washington ha proyectado al mundo su intención de convertir a Marruecos en un socio privilegiado

Estados Unidos y Marruecos disfrutan de un ‘idilio’ inédito, y presumen de él en público. Ese ‘romance’ diplomático se ha intensificado visiblemente en los últimos meses, de forma paralela al choque frontal entre Moncloa y la Casa Blanca. La estrategia de Washington implica un riesgo para los intereses de EspañaDonald Trump está proyectando ante empresas e inversores norteamericanos a Marruecos como un socio más fiable y prometedor que su vecino europeo.

Aunque los gobiernos estadounidense y marroquí llevan tiempo reforzando vínculos, las relaciones políticas y comerciales han experimentado un notable avance durante el segundo mandato de Trump. Particularmente, en la primera mitad de este año. Ahí va un dato: entre enero y mayo, Estados Unidos registró el mayor nivel de exportaciones a Marruecos desde el fin de la pandemia (2.745 millones de dólares).

El actual ‘idilio’ podría resumirse en tres actos simbólicos. El primero está fechado el pasado 30 de abril. Concretamente, en el distrito financiero de Casablanca. Ese día, “Estados Unidos abrió un nuevo capítulo en su histórica amistad con el Reino de Marruecos”, según recuerda en una nota oficial el Departamento de Estado que dirige Marcos Rubio.

Aquella mañana de jueves fue inaugurado el nuevo Consulado General estadounidense en Casablanca. Por el lado americano, acudieron al acto el número dos de Rubio, Christopher Landau, y el embajador en Marruecos, Duke Buchan. El Gobierno marroquí estuvo representado por Fouad Ali El Himma, consejero del rey Mohamed VI; y el ministro de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita.

El estreno del consulado es simbólico por una razón: será el centro neurálgico de la expansión de Estados Unidos en el país norteafricano. Grandes fondos de la talla de Pimco Citadel están analizando oportunidades de inversión en suelo marroquí. Van tras la estela de las 120 multinacionales norteamericanas que ya están operando en el país. La última oleada de inversión la están protagonizando tecnológicas como OracleCisco Dell.

“Este proyecto es una inversión concreta en el futuro de nuestra cooperación”, señaló el subsecretario de Estado tras la inauguración del Consulado, que ha absorbido una inversión de 350 millones de dólares. A esa partida hay que sumar los 150 millones que ha costado la nueva embajada estadounidense en Rabat.

Marruecos alberga la oficina diplomática estadounidenses más antigua: la conocida como Legación Americana en Tánger. Además, el Tratado de Libre Comercio entre ambos países es el único que Washington tiene en vigor en toda África. Los diplomáticos nortemaricanos presumen estos días de esos lazos históricos. Actualmente hay más de 1.000 personas trabajando en la Misión de Estados Unidos en Marruecos, según la información que maneja el Departamento de Estado. La abultada cifra permite hacerse una idea de las ambiciones de Trump en ese extremo del continente africano.

Segundo acto: promesas solemnes a Mohamed VI

Un mes y 10 días después del acto en Casablanca, el embajador estadounidense protagonizó el segundo acto. Un alarde de diplomacia para visibilizar ante otros países africanos -y ante el vecino español del norte- la sintonía excepcional entre Washington y Rabat. Duke Buchan presentó sus credenciales a Mohamed VI en el palacio real. La imagen (que ilustra este artículo) precedió a la intervención pública del embajador un día después, con motivo del 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos.

Buchan, quien fue embajador en España antes de marcharse a Rabat, habló en el complejo arqueológico de Chellah, en presencia de la princesa Lalla Zineb, el Consejero Real André Azoulay y varios ministros. Y lanzó un mensaje unívoco: “Estados Unidos, y especialmente el presidente Trump, están firmemente con Marruecos”.

“En un mundo cambiante, el Reino de Marruecos se erige como un pilar de estabilidad, guiado por el liderazgo visionario de Su Majestad el Rey Mohammed VI y por un Gobierno que invierte en innovación, en su pueblo, en sus infraestructuras y en su futuro”, aseguró el embajador. Luego, Duchan mostró “el apoyo inquebrantable del presidente Trump” al monarca en sus planes para dar una “solución justa y duradera” al problema del Sáhara.

“Estados Unidos está con Marruecos, desde Tánger hasta Dajla”, remató Buchan, quien fue banquero de inversión antes que embajador. Sobre sus hombros recae ahora la misión de abrir camino a las empresas estadounidenses en la mitad norte de África, usando la puerta que abre de par en par el Gobierno marroquí.

Tercer acto: dardo americano a la imagen de España

El tercer acto tiene que ver no con un gesto favorable a Rabat, sino con un dardo desagradable dirigido al Gobierno español. El 1 de agosto, Washington publicó un aviso para alertar a los ciudadanos estadounidenses del peligro que implica viajar a Ceuta. La advertencia, lanzada tras la invasión marroquí, traslada la imagen de España como un lugar de conflicto.

El aviso sobre Ceuta permite a cualquier potencial turista conocer ahora una información poco conocida. El Gobierno estadounidense no considera a España un país totalmente seguro. Al contrario, le tiene asignado el denominado “Nivel 2”, que invita a los viajeros a “aumentar la precaución”, por el riesgo de “terrorismo” y “disturbios”.

Marruecos se encuentra en el mismo nivel. Sin embargo, en el país norteafricano ‘sólo’ hay peligro de “terrorismo”, no por disturbios. A ojos del Departamento de Estado, podría afirmarse que Marruecos es más seguro que España, pese a la enorme brecha en términos de desarrollo y renta per cápita. Es evidente qué país tiene el favor hoy del inquilino del Despacho Oval.