Gorka Maneiro-Vozpópuli
- Se puede ser de izquierdas y criticar la financiación privilegiada para Cataluña a costa del resto de comunidades autónomas
Quien no se consuela es porque no quiere, y al PSOE, que acaba de cosechar su peor resultado histórico en Andalucía, solo le queda celebrar o decir que celebra ser “la única alternativa a la derecha”; o sea, celebrar y conformarse con haber sido capaz de superar al resto de las izquierdas, aunque las derechas hayan arrasado y el PP vaya a seguir gobernando. Para esto está quedando el PSOE, no para gobernar o al menos aspirar a gobernar en las distintas comunidades autónomas como ocurría en un pasado (cada vez más lejano), sino para decir que todavía está vivo aunque realmente esté medio muerto, o sea, para ver los toros desde la barrera de la oposición y hasta de la irrelevancia política. En Andalucía ni siquiera ha podido aglutinar el voto que queda a su izquierda ya que Adelante Andalucía, crítico con el Gobierno de Andalucía pero también con el de España, lo ha acaparado.
Un partido que vertebre
El que no se consuela es porque no quiere y estas elecciones son autonómicas y por tanto no importan tanto, nos dicen, porque aquí la clave es que Sánchez siga en la Moncloa incluso perdiendo todas las elecciones previas imaginables. Que se… fastidien. Y, de momento, ahí sigue, por mucho que nos pese. Lo que no son capaces de explicar es por qué van a votar al PSOE en unas generales los mismos que en las elecciones autonómicas no sólo prefieren no votarlo sino que incluso votan a la derecha, y no ya por descarte sino convencidos. Y todavía quedan unos cuantos ministros que desembarcar en sus correspondientes territorios y, vistas sus brillantes cualidades, seguramente no logren otra cosa que seguir cosechando récords históricos negativos. Eso será en 2027, con motivo de las elecciones municipales y autonómicas que quedan pendientes. A día de hoy, la fórmula para que se produzca ese milagro se desconoce, más allá de seguir echando balones fuera y posponer al futuro la revolución interna que necesita ya mismo el PSOE: dejar de ser lo que es desde que Sánchez se hizo el amo del cotarro y comenzar a ser una partido de izquierdas que vertebre el Estado y al que se le pueda votar sin que a uno se le caiga la cara de vergüenza; sin embargo, tal cosa parece a día de hoy un imposible, ya que ha sido colonizado por Pedro Sánchez y sus palmeros, y los críticos o no los hay o no tienen fuerza suficiente.