Olatz Barriuso-El Correo
- Buscan esquivar el desgaste de apoyar iniciativas sin opciones que comprometan su estrategia centrista
Metidos ya en harina preelectoral, con las elecciones municipales y forales de 2027 a un año vista, el PNV tiene dos cosas claras: su reivindicación del centro como seña de identidad y, a la vez, una evidente estrategia para recuperar a las clases medias urbanas que tradicionalmente han engordado su suelo electoral y que se habían refugiado en la abstención. El propio lehendakari Imanol Pradales lo reconocía en una entrevista con este periódico el pasado fin de semana, en la que anunciaba, por ejemplo, cambios relevantes en el decreto de Etxebide para introducir criterios de «discriminación positiva» que favorezcan el acceso de las clases medias a la vivienda protegida.
Una corrección de trayectoria en la que se enmarcan toda una serie de iniciativas impulsadas en los últimos meses por Sabin Etxea, enfocadas, sobre todo, a aliviar a las rentas medianas y a la vez defender los intereses de los pequeños propietarios. Con la misma filosofía, el PNV ha emprendido otra línea de actuación que trata de mitigar la «percepción de inseguridad» de sus votantes clásicos, con medidas como la prohibición total de armas blancas acordada con Pedro Sánchez. Pero, en ambos terrenos, los jeltzales se han topado con la competencia directa del PP, con el que Sabin Etxea evita coincidir en el voto para que la sigla peneuvista no se vea identificada con la derecha. «No vamos a desgastarnos innecesariamente en iniciativas que no van a salir adelante», asumen fuentes jeltzales.
Ha sucedido ya y es probable que vuelva a suceder en la votación del decreto de prórroga de los alquileres impulsado por Sumar, que decaerá hoy en el Congreso salvo sorpresa mayúscula. Junts ya ha anunciado que se opondrá a la convalidación del texto que extiende de forma automática hasta dos años los contratos de arrendamiento de vivienda habitual que vencen en 2026 y 2027 y limita al 2% la actualización anual de la renta.
El EBB tenía previsto tomar ayer una decisión definitiva sobre el sentido de su voto, que no es determinante, aunque no la anunciará hasta esta mañana. En el partido creen, en todo caso, que la abstención sería una «opción razonable» que evitaría, por un lado, coincidir con el bloque de la derecha y, por otro, avalar las políticas de Sumar, que sectores de la formación jeltzale ubican directamente «en la extrema izquierda». El pasado viernes, la portavoz del PNV en el Congreso, Maribel Vaquero, ya dejó claro que su grupo alberga «dudas» sobre la eficacia del decreto –aludió al marco temporal y al tope concreto de subida–, reclamó soluciones «integrales» y no «parches» y exigió no «criminalizar» a los pequeños propietarios, «que son los que necesitamos para que esas viviendas se pongan en alquiler».
El PNV ya negoció en su momento con el Gobierno una modificación del decreto antidesahucios para que los dueños de una o dos viviendas en alquiler pudieran recuperar sus inmuebles en caso de impagos aunque los inquilinos hubieran sido declarados vulnerables. El acuerdo fue tildado por Podemos de «pacto criminal» aunque el guiño no sirvió para atraer a Junts y el decreto acabó decayendo con el rechazo de PP, Vox y los de Carles Puigdemont.
«Son ustedes magos»
La semana pasada, en su afán por no escorarse hacia ninguno de los extremos, el PNV ya se abstuvo en una propuesta del PP que planteaba, entre otras cosas, suprimir la posibilidad de declarar zonas tensionadas a pesar de que parte de la iniciativa coincidía con otra que en su día registraron en el Congreso el grupo vasco y el PSOE para agilizar los trámites en la concesión de licencias para acelerar así la construcción de vivienda nueva. Sin embargo, la pretensión del PP de que se rebajaran los umbrales para declarar vulnerable a una familia a la mitad de los 1.800 euros actuales provocó que el PNV optara por la abstención mientras los populares les reclamaban «coherencia» con sus votantes. Para enfatizar el perfil social del PNV, Vaquero replicó al PP: «Son ustedes magos si con apenas 1.000 euros creen que una familia puede comer todos los días».
En la ‘guerra al navajero’, el PNV ha hecho igualmente esfuerzos para diferenciarse del PP, con el que se disputa en Euskadi un goloso electorado fronterizo. La semana pasada, los jeltzales se abstuvieron en cinco de los siete puntos de una propuesta de los populares en el Congreso que básicamente proponía lo mismo (reforzar el control de armas blancas) que ellos han pactado con Sánchez. La excusa fue que la iniciativa del PP era «poco realista» por plantear modificaciones legales que exigirían mayorías complejas, a diferencia del cambio reglamentario vía decreto acordado con Moncloa. En todo caso, para mantener los equilibrios los jeltzales sí apoyaron los puntos relativos al control de la venta de armas online y a la consideración de delito el exhibirlas de modo intimidatorio. Para rizar el rizo, cuando el PP llevó una iniciativa casi calcada al Parlamento vasco el PNV votó en contra.