Tonia Etxarri-El Correo

Jaime Mayor está de gira por toda España con su libro ‘Una verdad incómoda’ que hoy presenta en Bilbao en la Sociedad La Bilbaína. Se trata de un relato desgarrador sobre su trayectoria a través de un campo trufado de minas sembradas por ETA que destrozó la vida a tantas familias, persiguió a ciudadanos inocentes e intentó desactivar, físicamente, el proyecto de centro derecha. No es una novela. Se trata de un relato personal, pesimista, sobre sus recuerdos vitales. Un lamento tan compartido por quienes sufrieron el zarpazo de la violencia que les cambió la vida para siempre , sobre la indiferencia nacionalista con algunas merecidas excepciones y los desencuentros con los socialistas posteriores a la etapa de Txiki Benegas, Mario Onaindia y Nicolás Redondo con quienes mantuvo siempre una relación de lealtad.

Sostiene Santiago González que Jaime Mayor tiene algo de la figura mitológica de Casandra, castigada a no ser creída en sus profecías. La comparación parece procedente porque ese ha sido el viacrucis que ha tenido que soportar quien fuera uno de los fundadores de la UCD de Adolfo Suárez en el País Vasco , junto a Chus Viana, presidente del PP en la comunidad autónoma, ministro del Interior con Aznar y parlamentario en Europa y Vitoria. Sus persistentes avisos sobre el proyecto de ETA para hacerse con el poder han traspasado el umbral del descreimiento para caer en el laberinto del incordio entre quienes se han sentido interpelados.

Esa línea permanente de asfixia que trazó ETA contra la sociedad ha guiado a Jaime Mayor para explicar el cambio que sufrió el País Vasco desde que apareció la banda en los sesenta. Tuvo que enterrar a tantos compañeros de partido, policías y militares, víctimas socialistas (en el mismo bando de la resistencia antiterrorista, entonces, en los tiempos del ‘Basta ya’) mientras denunciaba el pacto de exclusión nacionalista de Estella, que su empecinamiento llegó a provocar que sus detractores políticos le hayan reprochado que añora los tiempos del terrorismo. ¿En qué cabeza cuerda cabe la idea de que pueda tener añoranza de los tiempos de acoso, pérdida de amigos y miedo?

Le han llamado agorero, cenizo, aguafiestas. Lo reconoce en el libro. Ya no solo por los avisos del pasado (aquella «tregua trampa» del alto el fuego de ETA en el 98, que resultó ser, según reconocerían después los propios terroristas, lo que él había augurado), sino también por preconizar la configuración de un frente popular en el que la izquierda irá abandonando la democracia constitucional confluyendo en el proyecto político diseñado por los herederos de la banda, los actuales socios preferentes de Pedro Sánchez.

La historia de ETA no se estudia lo que se merecen las nuevas generaciones en nuestro país, pero este libro habría que tomarlo como referencia, ahora que la Universidad del País Vasco ha borrado de un plumazo las alusiones al terrorismo y sus víctimas. Desprende decepción con una sociedad como la vasca que ha situado a Bildu como la segunda fuerza electoral de la comunidad, a punto de hacerle el ‘sorpasso’ al PNV.

Jaime Mayor, que ha sido un visionario, sostiene que después de más de siete años dominados por el proyecto de ruptura de Sánchez, España está en el abismo. Ojalá, esta vez, se equivoque.