El PNV ofrece «cobertura» a Rajoy para construir la paz si gana las elecciones

DIARIO VASCO, 3/10/11

Advierte que el proceso de pacificación va más allá del anuncio del cese de ETA. Urkullu reclama al PP que se comprometa con la posibilidad de paz y abandone su postura «absolutamente resistente»

El PNV ya dejó claro el pasado Alderdi Eguna que no iba a soltar el enganche de la centralidad y poco a poco va dando más pistas. El presidente de la formación jeltzale, Iñigo Urkullu, ofreció ayer al PP la «cobertura» de su partido para «construir la paz» en el caso de que gane las próximas elecciones generales del 20-N. La mano tendida de los jeltzales se basa en dos pilares fundamentales. El primero, la necesidad de trasladar al próximo partido que dirija el Ejecutivo central que el proceso de pacificación es «más largo que el simple hecho de que ETA anuncie su cese definitivo, y ahí necesitará a otros partidos». El segundo, la convicción de que para que la resolución llegue a buen puerto el PP debe «comprometerse con la nueva posibilidad de paz en Euskadi» y abandonar su postura «absolutamente resistente».

La oferta de colaboración a Rajoy llega un día después de que ETA anunciara su compromiso de colaborar con la nueva Comisión de Verificación Internacional, y de que Ekin, el aparato político de la organización terrorista, anunciara su disolución; dos gestos a los que el propio Urkullu restó todo tipo de valor «si en las próximas semanas no hay un cese definitivo e incondicional».

Lo que sí parece claro es que el paraguas político que Urkullu ofreció ayer a Rajoy forma parte de la estrategia del PNV de protagonizar un papel decisivo en el proceso de pacificación pese al complejo momento que vive el partido: con el menor poder institucional de la democracia y con la necesidad de resistir el empuje del efecto Bildu. De hecho, el movimiento de la formación jeltzale es de doble dirección. El propio Urkullu recordó hace una semana en las campas de Foronda que su mano tendida también tiene como destinatario a la izquierda abertzale. «Sabe que cuando lo han necesitado hemos acudido a su rescate, primando el bien mayor: la paz, sobre cualquier cálculo político o electoral», apuntó.

Con la baza de la centralidad, el PNV quiere jugar el mismo papel que, bajo su punto de vista, ha desempeñado bajo el Gobierno de Zapatero. «El tiempo se acaba y el PSOE es consciente de ello», señaló ayer Urkullu en una comparecencia con motivo de la celebración del 75 aniversario de la aprobación del primer Estatuto vasco. En este sentido, la «cobertura» que el PNV ofrece también ahora al PP si gana las elecciones abarcaría los «aspectos técnicos» de una negociación entre una organización terrorista y un gobierno, como pueden ser la política penitenciaria, la reinserción o el desarme.

«El PP debe saber que el proceso de pacificación es más largo que el simple hecho de que ETA anuncie su cese definitivo», insistió el presidente del EBB, para quien, si se da ese escenario, el partido de Rajoy debería dar un giro de 180 grados a su posición actual. «Mantienen el mismo discurso invariable en su fórmula, absolutamente distinto al del PNV», y poniendo siempre «en tela de juicio lo que, de forma tan costosa, se está haciendo».

En ese sentido, las declaraciones de ayer de Basagoiti a este periódico invitarían a pensar en un progresivo cambio de estrategia de los populares en caso de que las elecciones del 20-N les otorgaran gestionar un posible fin de ETA. «Rajoy es optimista con el final de ETA y no va a meter la pata. Actuará con eficacia e inteligencia», avanzaba el presidente de los populares vascos.

Arriesgar por la paz

Con esa perspectiva, Urkullu remarcó la disposición de su partido a arriesgar pese a que «habrá algunos que hayan depositado su objetivo en que esto tenga un rédito electoral. Si el rédito electoral es para pasar factura al PNV y que vaya en su contra, a nosotros lo que nos interesa realmente es la paz, que pasa primero por el cese definitivo de ETA», remarcó tras mostrar su deseo de que el fin de la organización se dé «cuanto antes», aunque sea en plena «precampaña electoral».

En este sentido, el propio Urkullu apenas concede ningún crédito al anuncio de ETA de colaborar con la nueva Comisión de Verificación Internacional. A su juicio, es ETA «la que tiene que dar todos y cada uno de los pasos para ir pagando su deuda con este país», por lo que, «partiendo de esta premisa», se pueden llegar «a puntos de encuentro» entre las formaciones, si este tema «se saca del debate electoral».

En ese sentido, llamó a «sumar todos los esfuerzos para que la organización terrorista y también el mundo de la izquierda abertzale sepan que la exigencia» es la del fin definitivo de la banda «y que no hay precios políticos».

DIARIO VASCO, 3/10/11