Pablo Sebastián-Vozpópuli

  • El acto constituye un hecho relevante y una imagen ‘poderosa’ que, a buen seguro, fue recibida con inquietud en Marruecos

La imagen del Rey Felipe VI con el uniforme de Jefe de las Fuerzas Armadas y presidiendo una reunión del ministerio de Defensa, en la compañía de la ministra Margarita Robles, la cúpula del Ejército y con la presencia del comandante de Ceuta para analizar la situación de la plaza española norteafricana, constituye un hecho relevante y una imagen ‘poderosa’ que, a buen seguro, fue recibida con inquietud en Marruecos, así como en la Unión Europea y en la OTAN.

Sobre todo si recordamos el artículo octavo de la Constitución Española donde se afirma que las Fuerzas Armadas tienen ‘como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional’. Algo que conviene recordar al hilo de las serias declaraciones del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, cuando calificó la invasión de Ceuta -inducida y consentida por Marruecos como lo revelan los informes de la policía y del CNI- como ‘un ataque y una violación de la integridad territorial de España’.

Ante la que el Gobierno, que fue avisado con antelación, no ha tomado decisiones importantes ni antes, ni durante ni después del asalto de Ceuta, donde todavía permanecen sin ubicación ni control miles de asaltantes ilegales de la ciudad española.

Voluntad de dimitir

La imagen del Rey con la ministra Robles y la cúpula militar transmite cierta tranquilidad a los españoles y refuerza la posición de la ministra de Defensa, cuyo cese reclaman los ministros radicales del sanchismo lo que no le gustaría nada al monarca. El que, por una otra parte, habría desactivado la posible intención de Robles de dimitir, ante la falta de amparo de su presidente y las invectivas en su contra del ministro Grande-Marlaska. Un mentiroso compulsivo al que le crecen los problemas dentro y fuera de su ministerio.

Pero que se cuide el Rey Felipe VI también -siempre se dijo que los mayores enemigos de la Monarquía son los monárquicos- de sus cortesanos como los del grupo Remco, o sus pretendidos paladines en medios de comunicación. Porque de algunos de ellos ya se cimenta que son ‘portavoces’ camuflados y autorizados del Palacio de la Zarzuela, como otros periodistas de El Pais eran considerados portavoces autorizados de Sánchez. Pero es, o sería más grave, lo de esta presunta promiscuidad periodística de la Corona por la obligación que tiene ‘neutralidad’. Por lo que podría ocurrir, un línea con los informes sobre periodistas del ministerio de Interior, que el ministro Oscar Puente utilice para esta pasión monárquica editorial para acusar al Rey de usar a ‘propagandistas’ mediáticos para lanzarlos contra el presidente Sánchez.

En todo caso, la imagen del Rey con la ministra Robles y la cúpula militar es un hecho tranquilizador para los españoles que ven en la figura del monarca un puntal de estabilidad y de seguridad en este vigente momento español de incertidumbre nacional y de desgobierno de la nación bajo el mando del presidente Pedro Sánchez. El que, además de su escandalosa ausencia por vacaciones tras la invasión de Ceuta, ahora no sabe qué hacer con los miles de inmigrantes que aún están en Ceuta, alterando la vida y la seguridad de la ciudad.

Un cúmulo de problemas

Y cuando crecen los problemas (como el fracaso de España en el informe PISA sobre la Educación) y el deterioro de su Gobierno. Empezando por el ministro de Interior, Grande Marlaska, que mintió sobre la corresponsabilidad marroquí en la invasión de Ceuta como han demostrado la Dirección General de la Policía (con la que el ministro de Interior solo se habla ‘por carta’) con datos y documentos impactantes.

Como las fotografías vía satélite que aportó Vozpopuli, donde se ve una riada de coches de alquiler probablemente organizada por Marruecos para acercar los invasores a Ceuta. Y así como en los informes del CNI que ha desclasificado el Gobierno, y que le dan la razón a Margarita Robles frente a Grande-Marlaska y a Sánchez.

Lo que será investigado por la jueza Tardón de la Audiencia Nacional, contra el criterio de Marlaska y con las descalificaciones de Oscar Puente. Y lo que puede acabar imputando al titular de Interior una vez que se le haya citado a declarar. Lo que también podría ocurrir con Pedro Sánchez.

Algo parecido a lo que está ocurriéndole a Netanyahu, en plena campaña de las elecciones en Israel, con la revelación de que una semana antes del feroz ataque de Hamás a Israel del tristemente famoso ‘7 de octubre’ (1.200 israelíes muertos, 250 secuestrados y 3.000 heridos) el primer ministro de Israel fue alertado por el presidente de los Emiratos Árabes de que Hamas estaba preparando un gran ataque contra Israel y no hizo nada. Lo que veremos si eso tiene consecuencias para el liderazgo de Netanyahu. Aunque ya sabemos que las advertencias de la invasión de Ceuta por el CNI y otras fuentes no tendrán consecuencias en el gobierno de Sánchez, donde está claro que la asunción de responsabilidades políticas solo es verbal porque dimitir es algo que parece estar prohibido.

La supermayoría absoluta

Y todo ello y a la vez de la reactivación en los tribunales de los más notorios casos de corrupción, de Zapatero (a quien Sánchez sigue protegiendo), de Begoña Gómez (ya camino de juicio), las cloacas, la financiación del PSOE, los hidrocarburos y obras públicas, etcétera. Lo que empieza a tener consecuencias muy negativas para el PSOE en las encuestas electorales. En las que se dice que PP y Vox podrían superar el 50% de los votos. Lo que para el diputado catalán separatista Gabriel Rufián constituye un serio ‘peligro’ porque ambos partidos podrían llegar a conseguir 210 diputados, toda una mayoría ‘absolutísima’ que les permitiría la reforma de la Constitución de 1978.

De ahí el temor y la pretensión del PSOE de dar un previo vuelco electoral con el ‘pucherazo’ de la ‘ley de nietos’. El que, de momento, ha bloqueado el Tribunal Supremo, duramente criticado por ello por el Gobierno aunque aún falta por ver la sentencia antes de que se inicie el proceso electoral.

El escudo internacional

Estamos asistiendo a un triple y desesperado ataque de Sánchez contra la vida democrática, las instituciones y las libertades, con el que el presidente pretende mantenerse en el poder unos meses mas. Utilizando ahora como escudo o su tapadera la política internacional. Intentando presentarse en la UE (donde una encuesta europea le da a Sánchez una alta valoración por sus ataques a Trump Netanyahu) y como el referente de la izquierda europea frente a los avances de la extrema derecha. Como el ocurrido en la Sajonia alemana el pasado domingo, y como los que se temen en Italia y en Francia en las elecciones de la primavera de 2027.

Tiempo en el también están previstas las elecciones municipales en España, para finales de mayo, donde los alcaldes -muchos en rebeldía contra del sanchismo, como se vio en las manifestaciones pro Ceuta- y los concejales socialistas se temen una debacle a la vista de las últimas encuestas que le dan a PP y Voz una suma superior al 50 % en la intención de votos, mientras Sánchez y sus aliados no superan el 36 %.

Lo que parece allanar el camino de la alternancia en España y la salida de Pedro Sánchez del poder. Aunque todo apunta a que todavía asistiremos a nuevas provocaciones y nuevas y burdas artimañas del autócrata que sigue empeñado en no adelantar las elecciones generales, en la espera de que ocurra algún acontecimiento de gran calado, dentro o fuera de España, que ofrezca a Sánchez alguna oportunidad de recuperación electoral lo que parece imposible que pueda ocurrir visto su importante deterioro político y social.

El ‘efecto Pegasus’

De momento el presidente se ha refugiado en el búnker de La Moncloa y se ha alejado de la crisis de Ceuta, a sabiendas de que va para largo. Y cuando crecen los rumores sobre las posibles filtraciones de los informes Pegasus que dicen manejar algunos extraños espías y que tendrían en vilo a Sánchez como le suele decir Alberto Núñez Feijóo. Unos informes cuya existencia podría explicar, no solo el abandono de España de la posición de nuestro país en la ONU sobre el Sáhara Occidental, sino también el miedo de Sánchez a señalar la complicidad de Marruecos en la invasión de Ceuta.

La que el Rey Felipe VI ha estado analizando desde la óptica de la Defensa nacional -mientras se reforzaba la vigilancia de los ‘peñones’ españoles del Estrecho-, en compañía de la cúpula militar y de la ministra Robles. A la que Sánchez no se atreve a cesar por el volumen de información ‘sensible’ de la que dispone, lo que al presidente Sánchez le podrían preocupar.

Como le preocupan los casos de corrupción de su partido y de su entorno político y familiar, que han desencadenado criticas del Gobierno y el PSOE a los jueces y a sus decisiones. Lo que fue duramente criticado este jueves en la apertura solemne del año judicial, que presidió el Rey Felipe VI, por la presidenta del Consejo General del Poder Judicial, Isabel Perelló, que lanzó severas críticas al Gobierno por las acusaciones de ‘lawfare’, advirtiendo al Ejecutivo y al PSOE que son de una ‘extraordinaria gravedad’ y que, con ellas, podrían incurrir en delitos, además de dañar la credibilidad del Poder Judicial.