Ramón Pérez-Maura-El Debate
  • Lo más grave fue que la ministro portavoz del Gobierno saliera en rueda de Prensa descalificando la sentencia porque la demanda la había presentado una organización de ultraderecha, porque la Fiscalía había pedido la absolución y porque ninguno de los posibles perjudicados se había personado en la causa

Lo que vivimos ayer fue muy grave. No porque se condenara por prevaricación al hermano del presidente del Gobierno y al dirigente socialista que perpetró ese enchufismo para una persona que no era capaz ni de decir en qué consistía su trabajo. Que ya es decir. Mucho más grave fue que la ministro portavoz del Gobierno saliera en rueda de Prensa descalificando la sentencia porque la demanda la había presentado una organización de ultraderecha, porque la Fiscalía había pedido la absolución y porque ninguno de los posibles perjudicados se había personado en la causa. No está mal.

Primero: la organización supuestamente de ultraderecha se basó en las informaciones de El Debate. Sí, ya sé que para este gobierno El Debate es un medio de ultraderecha y tres huevos duros. Pero, aunque unos y otros fuéramos de ultraderecha, también tenemos el derecho de ampararnos ante la Justicia. ¿O es que en España los tribunales solo están para ampararte en función de tu ideología?

Segundo: Sí, la Fiscalía pidió la libre absolución de David Sánchez. Pero ¿quién manda en la Fiscalía según él mismo confesó? El hermano de David Sánchez. Así que me reconocerán que, cuando menos, la justificación de la inocencia amparada en la posición de la Fiscalía es muy, muy sospechosa.

Tercero: Es cierto que ninguno de los perjudicados por la atribución de la plaza a David Sánchez acudió a los tribunales. Pero me reconocerán que hace falta mucho valor y tener bastante suelto para ir a los tribunales a denunciar al hermano del presidente del Gobierno que, como hemos visto, partía teniendo a la Fiscalía alineada con él.

El subsiguiente terremoto era previsible. El más madrugador fue el incontinente ministro de Transportes, Óscar Puente: «La única finalidad» de la sentencia es «derribar a un Gobierno ante la incapacidad de hacerlo por las urnas». Fabulosa afirmación que tendría verdadero valor si Sánchez convocara elecciones hoy. Ya que no se le puede derribar en las urnas, ¿por qué no convoca esas elecciones?

Y, además de las afirmaciones ya citadas de la portavoz del Gobierno, Elma Saiz dijo que «esta causa tiene un único origen, que es dañar al presidente del Gobierno a través de su entorno familiar». Eso solo es posible si el entorno familiar del presidente comete delitos. Y así lo ha sentenciado la Justicia. La portavoz del Ejecutivo ha dado por hecho el recurso a la sentencia y se ha mostrado confiada en que «se constate» la inocencia de David Sánchez en «instancias [judiciales] superiores». Así que habrá Justicia cuando la sentencia sea la que quiere el Gobierno. Y luego tienen los bemoles de hablar de lawfare. Con un par.

Como decíamos ayer, desde El Debate podemos estar orgullosos del papel jugado por este periódico en la investigación de este caso de corrupción. David Sánchez no irá a la cárcel. Pero queda demostrado judicialmente que Pedro Sánchez entiende el poder como un instrumento para su beneficio personal y el de su familia: su hermano, su mujer, sus hijas. Permanezcan atentos a sus pantallas.