Miquel Escudero-El Correo

  • Es prioritario un concienzudo plan de prevención de los devastadores incendios veraniegos

En España, cada uno de nosotros genera al año, de promedio, unos 500 kilos de basura. No podemos tener datos, en cambio, de la basura que almacenamos en nuestras mentes y que es causa de innumerables perturbaciones individuales y sociales. ¿Podríamos perder buena parte de esta grasa insana? Estoy seguro de ello, pero no soy un especialista en la materia. No obstante, veo imprescindible alejarse de los focos tóxicos. Se trata de una verdadera prioridad nacional, como lo es un concienzudo plan de prevención de los devastadores incendios veraniegos (se puede llevar a cabo, pero nunca se efectúa); entretanto tenemos ministros inútiles e irresponsables que atizan fuegos, en lugar de tender puentes de respeto y colaboración.

He comentado que hay paisanos que viven en una burbuja tribal, estimulados por manías y odios. Hay organizaciones que exhiben cipayos no solo patanes, zoquetes, ignorantes, asilvestrados, sino algo incomparablemente peor: fanáticos, violentos, bestias, matones. Así, en cuanto se les ordena, se entregan en manada a intimidar, zarandear, insultar, escupir, apalizar y reventar. No valen nada, pero hacen daño. Pobre país aquel en el que las acciones de esta gentuza ultra no son perseguidas con eficacia por la autoridad competente.

España ha ganado el Campeonato del Mundo de fútbol, produciendo admiración por su juego y su deportividad. Una España que disfruta de la diversidad y el respeto por el otro tiene gran fuerza de cohesión y esperanza. Esto es lo que se agrede con brutalidad y se quiere invisibilizar, pero no podrán con la gente de a pie consciente de su valor y dignidad, de su derecho a expresarse con espontaneidad.