El vertedero de la historia

MAITE PAGAZAURTUNDÚA RUIZ, EL CORREO 10/04/13

· No va con segundas y no es tan difícil de seguir, aunque hay que ir tras las palabras con un cierto espíritu de setero avezado. En el verano de 2012, Kim Jong-un, hijo de Kim Jong-il, hijo a su vez del Presidente Eterno de la República –y enterrado en un Palacio Memorial– Kim Il-sung, fue designado como mariscal del ejército de Corea del Norte. Para los no iniciados dígase que el fundador de la saga, Kim Il-sung, subió al poder en 1948 y tras la designación de su nieto como mariscal se le otorgó a título póstumo el cargo de Generalísimo. El culto a la personalidad en el comunismo revolucionario es lo que tiene.

Kim Jong-un no había cumplido los treinta años y no suele llevar medallas en su pechera militar, a diferencia de aquellos a los que se puede contar hasta 19 medallas en un solo lado de la guerrera, apostadas de norte a sur del cuerpo de la prenda hasta la mismísima cintura, en una abrumadora muestra de méritos y honores. Como se trata de uno de los países más aislados del mundo, las noticias siempre mantienen un punto especulativo.

Según informaron los medios oficiales, por el canal oficial, el jefe de la Junta del Estado Mayor del país más militarizado del mundo fue sustituido por sorpresa y se designó como vicemariscal a Hyon Yong-chol, el que le movió la silla al destituido. La maniobra se interpretó como una operación para afianzar en el poder al joven ungido en la peculiar dinastía hereditaria y se miraba con cierto optimismo aperturista. Tras algunas fotos del Líder y Camarada un poco menos tristes de lo habitual por aquellos lugares, acompañado de una bella joven, han dado en regresar en esta primavera de 2013 a las más tétricas y amenazadoras palabras y fotos. En un país fanatizado y militarizado hasta el tuétano y sabiendo que lo que más enerva a los fanáticos es la risa, tampoco resulta tan extraño que además de las paranoias habituales se hayan puesto verdes de envidia y se hayan revuelto contra el triunfo más rotundamente universal del lado más frívolo de la cultura de la otra Corea, la del Sur, con el cantante y showman PSY y su ‘Gangnam Style’, o la canción del caballito.

El de PSY es un producto occidental decadente, como decadente –pero nada simpática– es la idolatría comunista de la saga del Presidente Eterno en la otra Corea. Pues bien, la editorial Pepitas de Calabaza ha publicado un libro titulado ‘Crédito a Muerte’ –que todavía no he tenido tiempo de leer– en el que Anselm Jappe analiza cómo «el declive del capitalismo convertido ya en una evidencia, no siempre constituye la confirmación de las críticas que le han dirigido sus adversarios tradicionales. Se diría por el contrario que los viejos antagonistas caminan de la mano hacia el mismo vertedero de la historia».

MAITE PAGAZAURTUNDÚA RUIZ, EL CORREO 10/04/13