Ignacio Marco-Gardoqui-El Correo

  • La cosa sigue complicada y la posibilidad de completar la legislatura en blanco y sin Presupuestos crece cada día un poco más

¿Cómo van los trámites de elaboración de los Presupuestos, rara vez presentados y nunca aprobados, pero de nuevo prometidos? No sabría decirle con seguridad. Por un lado, es evidente que la decisión de la Justicia europea, que evita oponerse a la Ley de Amnistía, supone un aval para las últimas tesis del Gobierno. Últimas porque antes, durante la campaña, pensaba y proclamaba que era anticonstitucional, pero luego las necesidades del ‘Frankenstein’ obraron el milagro y convirtieron el agua en vino.

La vuelta del todavía prófugo no será inmediata y tampoco será triunfal, pero sí será inevitable. La duda es si también será suficiente para que Junts vuelva al redil del combo que apoya al Gobierno y sirva para estirar esta lamentable legislatura hasta su agónico final. No parece que vaya ser así. A Junts, acosado por la Aliança Catalana de Orriols, ha dejado de convenirle su excesiva cercanía a Sánchez.

La nueva propuesta del Ministerio de Hacienda para la financiación autonómica le proporciona a Cataluña muchísimo más dinero, pero no más argumentos, al no contemplar un mecanismo -ese sí que salvaría la legislatura- similar al del Cupo vasco, incluso, aunque el catalán siga sin lengua oficial en el Parlamento europeo. Orriols se ha comido ya la mitad del electorado exconvergente y le queda solo un pequeño esfuerzo más para terminar de devorarlo entero.

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea tiene toda la razón cuando asegura que el procés no dañó los intereses de la economía europea, pues tan solo atacó los intereses de la economía catalana que, como demuestran todas las estadísticas, circula por un modelo de sociedad cerrada, que se aleja cada día más de Madrid, un ejemplo de sociedad abierta, y se acerca más al modelo de la sociedad vasca. Ya sabe usted cual es final de este auténtico procés.

Más difícil resulta seguir y coincidir con la argumentación del Tribunal cuando proclama que el procés sirvió para la reconciliación nacional. Sobre todo tras oírle al propio Puigdemont hablar de victoria rotunda y amenazar con volver a Cataluña a buscar la independencia, animado por el siempre sensato y comedido ministro Puente. ¿Esa es la reconciliación propuesta, la reconciliación aceptada en Luxemburgo? ¿Qué hubiera pasado en Alemania si Baviera hubiese planteado un escenario similar o si Aquitania se enfrentase así a Francia? La tendencia europea a ponerse de perfil e imitar a Pilatos en los asuntos espinosos empieza a provocar fatiga y desilusión.

Pero volvamos a lo nuestro, que son los Presupuestos. El primer examen salió mal. Suspenso. El Congreso tumbó la senda de estabilidad, que es el primer acto que refleja las posiciones iniciales de los distintos (y siempre excesivos) partidos. Sin sorpresas, puesto que tanto el PP como UPN, Vox y Junts lo habían anunciado antes. Ahora, se volverá a votar el día 23 y si se mantiene el signo de los votos, el proyecto perecerá.

Hacienda amenaza con borrar el margen de los 5.850 millones que asignaba a las comunidades autónomas antes de la primera concesión, por si así les sirve de reflexión y consigue ablandar su arriscada posición. En la última propuesta desapareció la cesión completa del IRPF y de la Agencia Tributaria a Cataluña, lo que habrá contentado a sus funcionarios, pero irritado a los despechados seguidores de Puigdemont al quitarles uno de los mejores atractivos ofrecidos.

Total, que la cosa sigue complicada y la posibilidad de completar la legislatura en blanco y sin Presupuestos crece cada día un poco más. Y eso, ¿a quien le importa, que diría el gran maestro Don Patxi López? Pues a mí, por ejemplo, pero ya sabe que soy muy raro, irascible y picajoso.