Isaac Blasco-Vozpópuli
- Sánchez, al socaire de Zapatero, se deja instrumentalizar por el régimen chino en bien de un interés mayor que desconocemos
La incontestable comunión de intereses de Sánchez y Zapatero ha quedado de nuevo acreditada con este cuarto tour chino del presidente del Gobierno, un ejemplo palmario de que la obtención del rédito personal de ambos tiene prioridad sobre la conveniencia general de casi cincuenta millones de personas: sus compatriotas.
Sánchez ha resuelto como principal vía de supervivencia pública la del desafío continuo al país más poderoso del mundo, con el presidente al frente más atrabiliario de su historia. El jefe del Ejecutivo vive en una narrativa epidérmica de la que tira para seguir adelante. Le basta con colocar algunas entrevistas en medios internacionales para colmar su vanidad farisea, esa que le lleva a declarar desde Pekín su confianza en que se haga justicia con su tetraimputada esposa mientras por detrás ordena al gabinete una nueva acometida contra el juez que la ha situado al borde del banquillo. Como si Begoña Gómez fuera una perseguida política en la China del PCCh.