José Alejandro Vara-Vozpópuli
- La esposa de Sánchez, a cuatro pasos de comparecer en juicio oral ante un jurado, ingresa en la cofradía de la amnesia con un rosario de trolas y falsedades
“Esa persona de la que usted me habla”. La fórmula la inventó Mariano Rajoy, un adelantado del escapismo, monologuista chispeante, abúlico recalcitrante y consagrado ahora como el Cid Cameador (el de los cameos) en lo de Torrente. No citar es ignorar. No nombrar es borrar. Lo que no se menciona no existe. Después faenar con los dineros durante 25 años en las plantas nobles de Génova, Luis Bárcenas pasó a ser, simplemente, “esa persona”. Un holograma informe. Un ente fantasmal, un ghost sin tarjeta, sin despacho, sin cargo, sin secretaria. Casi como Ábalos cuando lloriqueaba por los pasillos del Congreso al ser repudiado por los suyos.
La odiosa muletilla se puso de moda entre los cínicos y tramposos. Es decir, hizo furor en la clase política nacional. “Esa persona que usted menciona”. “Ese señor al que se refiere”. “Ese concejal que acaba de señalar”. Todavía se estila el fastidioso recurso, aunque, dada la degradación acelerada de la cofradía política, ya ha sido superado y sustituido por el más descarado de los driblings, el más insolente de los embustes. “Apenas lo conozco”. “Ese nombre no me suena”. “No lo traté en persona”. “Quizás algún guasap”. “Creo que lo vi en un mitin, vemos a tanta gente”. La quintaesencia de rizar el rizo del arte de quitarse de en medio empieza a alcanzar cotas casi impensables, en especial al sumergirse el sanchismo en un interminable tráfago de juicios, denuncias, causas y hasta acogedoras estancias entre rejas.
Si te he visto no me acuerdo
En esa banda delictiva nadie conoce a nadie. Si te he visto no me acuerdo o a mí que me registren. Cierto que no es privativo de la mafia de Ferraz. Acabamos de asistir a un desfile de encogimiento de hombros ante los jueces por parte del propio Mariano, de Soraya y de una olvidadizo Arenas en el repaso de la Audiencia al caso Kitchen. Ninguno de ellos alcanzó, desde luego, el nivel de desfachatez registrado estos días por altos cargos socialistas en sus distintas comparecencias mediáticas o judiciales. Reyes Maroto negó haber contactado, casi ni haber conocido al comisionista Víctor de Aldama pese a que luego aparecieron constancias de al menos una entrevista y decenas de guasaps. Vamos, casi muy mejores amigos. Madame Armengol, a quien el abogado de Aldama acaba de augurar un futuro complicado en los tribunales, tampoco trató apenas con Koldo, quien la llamaba ‘cariño’ y obsequiaba con variadas carantoñas telefónicas. Ángel Víctor Torres, también en la lista de espera de la imputación, negó más de tres veces haber mantenido relaciones fluidas con el koldismo, hasta que se publicaron los nutridos mensajes de móvil que le dejaban totalmente retratado como uno de los mayores tramposos de la banda. La quintaesencia de la falsedad le corresponde, naturalmente, el número 1, (cargo del que acaba de ser desposeído Sánchez por el fiscal Luzón, en iniciativa inexplicable) quien calificó de “anecdótica” su relación Koldo, con quien recorrió más de 20.000 kilómetros en el Peugeot/Mercedes, aseveró ‘no conocer a Ábalos en lo personal», pese a que lo nombró su mano derecha en el partido y el Gobierno. Ni siquiera recuerda quién le pagó su campaña de as primarias, si los puticlubs del suegro o un crowdfunding de la parroquia de la esquina, pongamos por caso. Ese tipo no dice la verdad ni cuando sueña.
La humilde bachillera
Sus hiperbólicas falsedades acaban de ser superadas por su esposa, ¿quién si no? Por Begoña, Gómez, en vísperas de que la Audiencia de Madrid le abra la puerta a desfilar ante un jurado para rendir cuentas de los cuatro delitos que se le imputan. Aunque Sánchez se empeñe en inundar sus telebobas, que pagamos todos, con el suspense del barquichuelo del virus que llegó del Cono Sur, los juzgados mantienen el ritmo de sus instrucciones para pasmo e inquietud de la Moncloa. La esposa del presidente ha tenido que comparecer, cuando nadie lo esperaba, ante la Fiscalía Europea para responder de sus turbios negocios con el empresario Barrabés, quien le montó el máster de la Complutense y la lanzó al mundo del emprendimiento del que ella, humilde bachillera sin título universitario, apenas tenía noticia.
Pues bien, granítica embustera al nivel de su cónyuge, criada en las zahúrdas putanescas de don Sabiniano, la tetraimputada se despachó, con su natural soberbia y su desparpajo habitual, con la teoría de que apenas conoce a su protector salvo por cuestiones profesionales, que no recuerda haber cursado las dos cartas de recomendación para una empresa pública del susodicho, y que de todo ello apenas tiene noticia más que a través de la prensa, esos ‘pseudomedios’ que encocoran al prohombre del progreso.
Ni una verdad dijo. Barrabés mantiene una estrecha amistad con la familia Sánchez-Gómez desde hace años, cuando la introdujo en el mundo de la nieve en Benasque, donde tiene un negocio de venta de tablas de esquí y accesorios invernales. Decenas de fotos delatan sus almuerzos en comandita por los restaurantes de la montaña. Acudía a la Moncloa a preparar negocios espúreos, trasegaba en las actividades de Wakalúa, la empresa que le montó Hidalgo a la señora con el rescate de Air Europa al fondo… Y así sucesivamente. “No era mi amigo», desmintió tajantemente la compareciente ante la instancia europea. En Bruselas recelan de que se emplearan fondos europeos para el montaje seudoempresarial de la doña y por eso le han hecho comparecer como testigo.
La quiere en el banquillo
El juez Peinado la quiere en el banquillo, procesada. Acaba de desestimar los recursos de reforma presentados por la defensa de Begoña y su no amigo Barrabés, ha rechazado archivar la causa y mantiene su empeño de que el procedimiento sea con jurado, como corresponde cuando hay presunto tráfico de influencias y prevaricación de por medio.
“Tengo una memoria estupenda para olvidar”, decía el personaje de Stevenson. Esta plaga amnésica se ha adueñado de la mafia sanchista y no la suelta. Jamás reconocerán un hecho ni asumirán algún desliz, por pequeño que sea. Nacieron para la trola, el engaño y la patraña. De ahí, al saqueo. En eso están. Han montado un artefacto diabólico, un aparato infernal en el que ya sólo cabe la mentira y la naúsea.