Pedro Chacón-El Correeo

  • Echar mano de la actual vicelehendakari como diputada general solo denota que el PNV está muy nervioso ante las próximas elecciones forales de 202

Pienso que Elixabete Etxanobe sería mejor candidata para diputada general de Bizkaia que Ibone Bengoetxea. Y lo creo por varias razones. La de la edad –ser de una generación anterior, aunque sin llegar al extremo del candidato a la Alcaldía de Bilbao de 33 años- es lo de menos. La primera razón es por haber demostrado ciertas aptitudes innovadoras de tipo personal (sus propuestas fiscales sin ir más lejos), algo nunca percibido en la actual vicelehendakari.

Echar mano de la actual vicelehendakari como diputada general, con el estropicio obligado en el Gobierno vasco, y más allá del pulso de Iñigo Ansola al EBB, solo denota que el PNV está muy nervioso ante las próximas elecciones forales de 2027. Si no fuera por eso, no habría propuesto cambiar la candidatura al frente del palacete de la Gran Vía de Bilbao a quien solo lleva una legislatura, rompiendo una tendencia histórica de dos legislaturas como mínimo.

Pero la principal razón de mi elección es que, en 2021, siendo Unai Rementeria diputado general, descabalgó a Ibone Bengoetxea de su Departamento de Administración Pública y Relaciones Institucionales y puso en su lugar a Etxanobe, que en 2023 le sustituyó a él mismo como diputada general. Lo que hace tan solo tres años era una muestra de frescura y de impulso para Bizkaia tras la pandemia, con la primera mujer al frente de la institución, ahora resulta que se convierte en una rémora para enfrentarse a EH Bildu en 2027. ¿Alguien lo entiende? Y los batzokis sumisos al principio de que «aquí te presentan, no te presentas».

Lo que se está jugando en Bizkaia resulta trascendental de cara a la política general vasca, porque anticipa el escenario tras el 29 de noviembre: unas elecciones cuya clave no será el resultado de cada partido vasco, que variará en muy pocos escaños y que no afectará ni mucho ni poco a la conformación de una mayoría PP-Vox en todo el Estado.

La clave de la política vasca, tras el 29-N, es que quedará al pairo en la política española, porque sus tres principales partidos (PNV, Bildu y PSE), que actúan ahora en Madrid en modo protagonista, perderán allí toda influencia. Y un PSE sin su referente nacional pero presumible ganador en el País Vasco, podría entonces hacer valer su capacidad de formar mayorías con una EH Bildu ya blanqueada por completo desde ese 0,1% de posibilidades, tal como decía Otegi hace poco, de que vuelva ETA. Y entonces sí que se podrán ver aquí cosas que hasta ahora ni imaginábamos siquiera. Quien esto suscribe está deseando verlas. Para empezar, en la Diputación de Bizkaia, justo para la que ahora se dirimen unas elecciones internas en el PNV que lo más probable es que acaben dentro de poco con la retirada de Etxanobe. Y mi Etxanobe forever se quedará en Etxanobe loser, galtzaile. Y si Etxanobe se va quien habrá perdido será el PNV, porque perderá Bizkaia, que es lo que más quiere.