Pablo Sebastián-Vozpópuli

  • La prioridad del PP debe concentrarse en la conquista del poder, sin remilgos ni pestañear.

Mientras una epidemia de desmemoria de testigos e imputados invade los tribunales donde se desarrollan los juicios del llamado ‘caso Koldo’ sobre corrupción en el PSOE y del caso Kitchen sobre corrupción policial en el pasado gobierno de Rajoy, en la escena nacional e internacional se debaten cuestiones de la máxima importancia sobre la paz mundial y las prioridades que imperan en el vigente panorama electoral español.

Donde conviene recordar que, días antes de su investidura y aunque dijo que nunca lo haría, a Pedro Sánchez no le importó romper su pública promesa y, tras las elecciones del otoño de 2019, pacto un gobierno de coalición con Podemos, abrazó a Pablo Iglesias y lo nombró vicepresidente del Gobierno. Y lo mismo ocurrió otras promesas incumplidas de Sánchez con el indulto a los golpistas catalanes de ERC y Junts, la amnistía a Puigdemont, la liberación de los presos de ETA y la cesión de competencias catalanas y vascas para comprar los apoyos de Bildu y PNV.

Y todo esto lo hizo Sánchez sin la menor duda o resquemor moral y político en aras de llegar y de mantenerse en el poder a cualquier precio. Porque ‘el poder’ ha sido y es el objetivo y la obsesión de Sánchez por encima de cualquier otra consideración. Y es por eso que después de sus múltiples fechorías todavía Sánchez, y desde sus pactos de la infamia nacional, se atreve a acusar al PP de Alberto Núñez Feijóo, de pactar con Vox incluyendo un compromiso mutuo sobre el ‘España primero’ a propósito de la inmigración.

Lo que sorprendentemente tiene agobiada a la cúpula del PP nacional y a Juanma Moreno en Andalucía porque temen que el pacto de gobierno del PP con Vox en Extremadura le podría impedir a Moreno conseguir los 55 escaños de la mayoría absoluta andaluza, si pierde por la izquierda unos votos pero que, seguramente, recuperaría por la derecha el próximo 17 de mayo.

Embestidas a la Justicia

Pero lo que en todo caso no impedirá a Moreno mantenerse en el poder andaluz con o sin la ayuda de Vox y siguiendo la máxima de Sánchez que debería de adoptar Feijóo de ‘Coge el poder y corre’. Sobre todo cuando está en juego la capacidad del sanchismo de destruir las instituciones (tal y como ya ocurre con las embestidas a la Justicia) y de liquidar los pactos de la Transición, mientras el autócrata de La Moncloa amenaza con un posible ‘frente popular’ y una consulta nacional sobre la Monarquía y la Republica.

Si la ‘prioridad es España’, Feijóo debe de entender que su prioridad debe de ser la salida de Sánchez del poder, empezando por las CC.AA., siguiendo por los ayuntamientos en la primavera de 2027 y acabando (mal que le pese a Tezanos en el CIS), con las elecciones generales de julio del año próximo, tras las que el PP de Feijóo podrá gobernar con el apoyo del Vox de Abascal.

Ahora bien, donde Feijóo debe afinar la puntería es en el ‘no a la guerra de Irán’ donde Sánchez con sus ataques directos a Trump Netanyahu se ha hecho con una posición de liderazgo ‘pacifista’ en Europa y América Latina, cómo se vio en la cumbre progresista/populista de Barcelona y cuando está claro que en España existe el sentir pacifista de una mayoría ciudadana.