María Eugenia Alonso-El Correo

  • El líder del PP ve al presidente «acabado» por su incapacidad de gobernar ni por real decreto ley pero no espera adelanto de las generales

Alberto Núñez Feijóo y su círculo ven a Pedro Sánchez «acabado». Pero, por más que se le acumulen los frentes abiertos, el presidente del Gobierno resiste a la presión para convocar elecciones. En la dirección nacional del PP creen que de poco sirve el empeño que pone en aparentar que aún le queda más de un año de vida útil; que tiene pulso, respira y se mueve cuando, en realidad, la legislatura está «agotada». Al permanente bloqueo de Junts en el Congreso, a Sánchez se le ha añadido ahora una crisis con el PNV, larvada en Euskadi pero que ha acabado salpicando a Moncloa. Un tuit en la cuenta oficial del PSE con una imagen del presidente del partido vasco, Aitor Esteban, tirándose a la piscina por su optimismo en un acuerdo para actualizar el Estatuto ha tensionado las relaciones con los nacionalistas, hasta ahora socios prioritarios del PSOE, que han amagado con dejar en suspenso su apoyo al jefe del Ejecutivo si no «cuida las formas». «Usted sabrá cómo quiere llegar hasta la convocatoria electoral. Si quiere compañía o no», le lanzó el miércoles la portavoz parlamentaria, Maribel Vaquero, durante la sesión de control al Gobierno.

Unas grietas que se vislumbraron un día antes cuando los peneuvistas se desmarcaron con una abstención del fiasco de la convalidación del decreto ley de vivienda para la prórroga de alquileres, que estaba sentenciado desde que salió del Consejo de Ministros por el voto en contra del partido de Carles Puigdemont. Pero a pesar de las últimas desavenencias públicas, nadie espera una ruptura. «El asunto ha quedado liquidado porque lo que buscaban era humillar a Sánchez, que es bueno humillándose», señalan en Génova, aunque constatan que la posición del PNV complica una legislatura ya difícil con una minoría gubernamental menguante en el Congreso.

Aún así, en el primer partido de la oposición tienen claro que Sánchez aguantará y no pulsará el botón rojo antes de tiempo porque permanece en Moncloa «para estar, no para hacer». Insisten en que solo busca su supervivencia dado que la realidad es que «no tiene nada para seguir: ni Presupuestos, ni leyes, ni siquiera un decreto». De los diez reales decretos que el Ejecutivo ha llevado a la Cámara baja desde que comenzó el año, cuatro han caído en la lona parlamentaria. «La gran mentira que han colado es que son más», critican en la cúpula del PP, cuando en realidad «son menos y no tienen nada para enseñar a los españoles», sostienen estas mismas fuentes.

A pesar de la crisis con peneuvistas, los populares no esperan grandes cambios entre los apoyos del Gobierno

En cualquier caso y pese a tener engrasada la maquinaria electoral desde la vuelta del verano -Feijóo dio orden a los suyos de estar preparados tras el congreso nacional de julio-, en el cuartel general de los populares reconocen que «no hay prisa» cuando Sánchez se está cociendo poco a poco en su propia salsa, asediado por los escándalos de corrupción que conciernen a su entorno familiar y político más directo. A diferencia de la ‘operación Kitchen’, que provocó la moción de censura que sacó al PP del poder y que en la actual cúpula del partido no creen que les pueda pasar factura, no sucede lo mismo con el escándalo de las supuestas mordidas, inicialmente circunscrito al exministro José Luis Ábalos, a su asesor Koldo García y el conseguidor Víctor de Aldama y que terminó involucrando también a Santos Cerdán, cesado como secretario del Organización del PSOE al conocerse el informe de la UCO y que acabó en prisión como el extitular de Transportes. Tampoco con las causas abiertas contra su esposa Begoña Gómez o su hermano David Sánchez o con el caso de la fontanera del PSOE, Leire Díez.

Sin números para una moción de censura

Por eso, en el PP descartan mover ficha por ahora y llamar a la puerta del PNV para seguir tendiendo puentes después del deshielo iniciado por Esteban y Feijóo hace apenas dos meses. «Ellos eligieron no ser socios prioritarios del PP en 2023 y prefirieron ser los terceros socios, por detrás de Sumar y EH Bildu, del PSOE», inciden en la cúpula popular. Tampoco se plantean cortejar a Junts, que la semana pasada dio un paso más en su choque con el Gobierno y pidió a Sánchez que convoque elecciones.

Aunque el líder del PP ha reconocido en alguna ocasión que no tendría «ningún inconveniente» en pactar con ellos o con el PNV una moción de censura instrumental, con una fecha preacordada para sacar las urnas a la calle, tiene claro que hoy por hoy no cuenta con el apoyo de ninguna de las dos formaciones para poder presentarla. «Nada ha cambiado. No vamos a mover ficha cuando los números –reconocen en su equipo- siguen sin dar». Ahora, si el paso lo da alguno de ellos sería otro cantar.