Marisol Oviaño-Vozpópuli

  • Europa exige que todos sean devueltos y Marruecos se ha comprometido por carta a admitirlos a todos

Según recogen varios medios, en 2021 una familia musulmana denunció a un colegio católico de Granada porque este se negaba a impartir religión islámica a su hija; ya hay que tener ganas de integrarse ¿eh? Pudiendo haber elegido alguno de los 200 centros públicos de la zona en los que sí se da dicha asignatura —tres de ellos cerca de aquel al que demandaron—, matricularon a la pequeña mahometana en la escuela de los cruzados. Y cuando la justicia local no satisfizo sus exigencias, acudieron al Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, que dictaminó que su hija tenía derecho a cursar religión islámica, sí, pero sólo en los “centros donde se cumplen los requisitos acordados”. 

Supongo que aquel litigio convertiría a la pobre cría en el bicho raro de la clase, del pasillo y del patio del recreo. Qué sarraceno es eso de usar a los hijos como munición contra el enemigo; ya lo decía Golda Meir: “La paz llegará cuando los árabes amen a sus hijos más de lo que nos odian a nosotros”. Ahí tenemos a los niños palestinos, educados para el martirio desde bebés y utilizados como escudos humanos por Hamás; y no nos olvidemos de los menas marroquíes, enviados a España por sus familias como cabeza de puente en Europa. Espero que a los demandantes de Granada al menos les hayan condenado a pagar las costas, aunque tampoco me sorprendería que las haya abonado alguna de esas oenegés que subvencionamos para que nos destruyan. 

Ideología totalitaria

Los móviles, la ansiedad y los perrhijos tienen secuestrados a los europeos, pero deberíamos levantar la cabeza y preguntarnos por qué, con la de países islámicos que hay en el mundo, a todos los musulmanes les da por venir aquí a pesar de que detestan nuestra cultura. “Todas las religiones son malas”, dicen muchos españoles encogiéndose de hombros; lo triste es que no lo afirman porque hayan estudiado teología, sino porque tras décadas de alienación intelectual son incapaces de pensar por sí mismos. Les han dicho que todas las religiones son iguales y no encuentran extraño que, siendo todas lo mismo, los problemáticos y asesinos siempre sean hijos de Alá y sus víctimas, siempre infieles. El islam no es una colección de normas para ganar el paraíso haciendo el bien, sino una ideología totalitaria que regula todos los aspectos de la vida sin dejar un resquicio a la libertad individual. Incluso obliga a sus seguidores a utilizar la mano derecha para comer del plato comunal y la izquierda para limpiarse el trasero; no se libran de la vigilancia de Alá ni cuando cagan en la playa del Trampolín. 

Y mientras la MeMa de Sanidad acusa de xenofobia a quien diga que el hacinamiento y la poca higiene con la que viven en Ceuta es el caldo de cultivo ideal para una epidemia, el número de contagiados de varicela y tuberculosis no para de aumentar, hasta tenemos ya un menor con viruela del mono. Aunque, bueno, por ahora va ganando la pandemia de pedradas y machetazos. Pero no digas que no los quieres cerca de tu casa, no seas fascista; sólo son migrantes que han venido en buscar de una vida mejor, lo de menos es que se la vayas a pagar tú, mucho ojito con quejarte. Ya te han dicho muchas veces que querer más a tus hijos que a los extranjeros es racista y nazi.

Por su parte, los ministros nos cuentan que estamos ante una crisis humanitaria sin precedentes, como si los invasores huyeran de una guerra o fueran víctimas de una catástrofe natural que les hubiera dejado sin nada. Obvian, deliberadamente, que los migrantes duermen a la intemperie porque quieren, pues su casa está a veinte minutos de la frontera

Arma de guerra híbrida

Pero el estupefaciente relato del PSOE ya no cuela ni en el Parlamento Europeo. Allí se ha señalado que la regularización masiva ha tenido el efecto llamada que era previsible, se ha ratificado la españolidad de nuestras ciudades autónomas, se ha acusado a Marruecos de utilizar la inmigración como arma de guerra híbrida y se ha calificado lo que está sufriendo Ceuta de invasión. Entérense los periodistas de la sincronizada: IN-VA-SIÓN. Europa exige que todos sean devueltos y Marruecos se ha comprometido por carta a admitirlos a todos. Entonces, ¿por qué Sánchez no libera a los ceutíes de su yugo? Probablemente el moro mienta, pero convendría que las FCSE y el Ejército empujasen a los invasores hacia la frontera para que Mohamed VI se retratara ante el mundo.

Lejos de hacer algo así, el gobierno sigue intentando convencernos de que devolverlos a Marruecos es prácticamente una misión imposible que llevará mucho tiempo, pero bastaría con enviar a Ceuta tantos funcionarios como se utilizaron para agilizar la regularización de un millón de ilegales, así en unos días estarían tramitados todos los expedientes. Incluso se pueden hacer cosas para evitar que esto vuelva a suceder en el futuro: reforzar y militarizar la frontera, prohibir para siempre la regularización de quien entre en España ilegalmente y eliminar las ayudas sociales para extranjeros que no hayan cotizado al menos 15 años en España; ya verás cómo entonces dejaríamos de parecerles un destino tan atractivo. Pero eso podríamos esperarlo de un gobierno normal que trabajara por su pueblo y, por desgracia, en España estamos gobernados por traidores.