Ibarretxe aprovecha en la ONU su apoyo al Sahara para pedir el derecho vasco a decidir

DIARIO VASCO, 7/10/11

El exlehendakari intervino en Nueva York en la sede central del organismo internacional. «Vengo con la esperanza de que un día un lehendakari intervenga aquí para pedir el ingreso de mi país en Naciones Unidas»

El exlehendakari Juan José Ibarretxe aprovechó su intervención del pasado miércoles ante un organismo de la ONU en Nueva York en defensa del Sahara para reivindicar la independencia de Euskadi. «Vengo también con la esperanza de que algún día, no muy lejano, un lehendakari de mi pueblo intervenga aquí, ante ustedes, para pedir formalmente el ingreso de mi país en las Naciones Unidas», dijo ante los miembros del IV Comité de la Asamblea General para la Descolonización. Ibarretxe aprovechó una parte importante de los cuatro minutos de que dispuso para quejarse de que España le prohibiera realizar una consulta a su ciudadanía, o para defender el derecho a decidir.

Reclamó respeto a los derechos humanos tanto para su país como para los saharauis

LAS CLAVES
EL ERROR La web de la ONU atribuyó durante horas a Ibarretxe el discurso de un escritor promarroquí
EL GESTO Intervino en castellano, pero dio las gracias en euskera, «una de las lenguas más antiguas del mundo»
LEY DE CONSULTA Se quejó de que el Estado español prohibió a las instituciones vascas consultar a su propia ciudadanía
EL SAHARA Dijo que los jóvenes saharauis «empiezan a ser muy críticos con el Polisario»

La primera comparecencia de Juan José Ibarretxe ante la ONU para hablar del tema del Sahara se produjo finalmente el miércoles por la tarde hora local, envuelta en una nube de confusión a la que no ayudó su recelo a hablar con los medios de comunicación.

Según las transcripciones oficiales de Naciones Unidas, el exlehendakari debería haber hablado el martes justo después del actor Javier Bardem, sólo que a esas horas ni siquiera se había bajado del avión que lo llevó hasta Nueva York. Para más irritación, el texto que se le atribuyó oficialmente en internet correspondía al periodista español José María Gil Garre, que acababa de presentar en Nueva York el libro ‘Lo que esconde el Polisario’, donde relaciona a la autoridad saharaui con el terrorismo de Al-Qaida y con el narcotráfico latinoamericano. Nada más contrario a las ideas del político vasco al que los representantes saharauis llaman cariñosamente ‘El señor del anillo’, porque siempre lleva la bandera de ese pueblo engarzada en el dedo.

Tras una protesta formal del representante del Frente Polisario, el Departamento de Medios de la ONU corrigió los nombres del discurso colgado en la web y dejó a Ahmed Buhari rascándose la cabeza por la «casualidad» de que alguien que iba a defender la causa saharaui fuera confundido con un discurso promarroquí.

«Reclamar respeto»

El Sahara Occidental, el Peñón de Gibraltar, la isla de Guam, el País Vasco. En la ONU esta asociación parecía absolutamente lógica para muchos que no se paraban a pensar que la lucha por la independencia en Euskadi no tiene nada que ver con el IV Comité de la Asamblea General para la Descolonización. La presencia de un presidente del País Vasco no se entendía dentro del contexto saharaui, pero es que las palabras del exlehendakari tampoco contribuyeron a centrarse en el tema del que iba a hablar.

Ibarretxe empezó dando las gracias en euskera, «una de las lenguas más antiguas del mundo», les instruyó, y dijo dirigirse a ellos en calidad de exlehendakari «para reclamar respeto, con la experiencia política de haber vivido en pleno siglo XXI cómo el Estado español, en actitud profundamente antidemocrática, prohibía a las instituciones vascas que consultaran a su propia ciudadanía».

Para cuando los delegados se preguntaban qué parte de esa historia de la descolonización del siglo XIX se habían perdido, Ibarretxe les devolvió a la realidad africana al decir que ese respeto a los derechos humanos que pedía era tanto para su país como para los saharauis.

Hubo todavía otra circunstancia, en esta asamblea tan monopolizada por la decisión palestina de pedir su ingreso en la ONU antes de que Israel la reconozca como país, lo que debe haber dado algunas ideas al exlehendakari. «Vengo también con la esperanza de que algún día, no muy lejano, un lehendakari de mi pueblo intervenga aquí, ante ustedes, para pedir formalmente el ingreso de mi país en las Naciones Unidas», suspiró.

Con esa entrada era difícil no leer su alegato saharaui en clave local vasca cuando hablaba del «falso debate democrático que contrapone los derechos individuales y los derechos colectivos de los pueblos» o los discursos «intelectualmente podridos que se dan en nuestro mundo». Su defensa de la «la identidad, la cultura , la lengua… el derecho a decidir de una sociedad» podía resonar en los oídos de los saharauis que tanto agradecen su apoyo, pero no fue hasta que se centró en la historia del conflicto, casi a mitad del discurso, cuando el Sahara recuperó protagonismo para todos.

Jóvenes saharauis

Juan José Ibarretxe lamentó que la causa del pueblo saharaui haya desaparecido de la agenda política mundial y recordó que la primavera árabe tiene sus raíces en las demandas democráticas de los jóvenes saharauis, «que empiezan a ser muy críticos con el Polisario». La impaciencia y la desesperación que la víspera recordó Javier Bardem al rememorar su primera visita a los campamentos en 2008 cristalizaron en El-Aaiún en noviembre y diciembre de 2010, pero fueron violentamente reprimidas por el ejército marroquí.

Mientras, Marruecos empieza a ganar aliados en la política internacional para su proyecto de autonomía basado en el modelo español, algo que los delegados españoles no critican expresamente pero tampoco apoyan, a menos que lo decida el pueblo saharaui en el tan retrasado referéndum. «Lo cierto es que ni Marruecos, ni ustedes, ni la Naciones Unidas saben lo que quiere el pueblo saharaui, si la autonomía o la independencia, simplemente porque no se lo hemos preguntado», subrayó Ibarretxe.

El derecho a la autodeterminación saharaui volvía a ser algo personal para el expresidente vasco, que se despidió recordando a los delegados de la ONU que «lo que está en juego no es sólo el futuro del pueblo saharaui, sino también la credibilidad de estas golpeadas Naciones Unidas a las que el mundo necesita hoy más que nunca», dijo.

DIARIO VASCO, 7/10/11