Iván Libreros-Vozpópuli

  • Europa se solidariza con España, pero señala como gran culpable de la crisis al Gobierno de Sánchez

Fernando Grande-Marlaska tuvo ayer una oportunidad de oro para empezar a tender puentes con los servicios de inteligencia de España, cuya reputación fue gravemente torpedeada por el Ministerio del Interior y Moncloa en los días posteriores a la invasión que sufrió Ceuta. Sin embargo, el ministro volvió a mostrarse beligerante con el CNI al finalizar su reunión extraordinaria con los ministros del Interior de la Unión Europea.

“No hubo ningún mensaje” ni “ningún aviso” de que “nada parecido a lo que ha acontecido pudiera pasar”. Así se despachó el exmagistrado tras ser preguntado por los medios sobre si existió una advertencia previa por parte de inteligencia. Informes que sí tuvieron en su poder miembros de calado en el Gobierno de Ceuta, quienes informaron el lunes desde primera hora de la mañana a Moncloa de la avalancha que estaba por llegar, siendo profundamente ignorados y abandonados.

De hecho, esta ‘guerra’ entre Moncloa y una parte del CNI no es nueva. Existe una profunda discrepancia en buena parte de los servicios de inteligencia con el modus operandi que tiene el sanchismo de colonizar puestos claves. Los cuadros de mando del CNI trasladan un “profundo malestar” por la instrumentalización de una institución que, recuerdan algunos de sus integrantes, “está al servicio del Estado y no del PSOE”.

Se trata de una dinámica “de años” por la que los servicios de inteligencia, no solo el CNI, sino también los servicios de información adscritos al Ministerio del Interior, han venido registrando en su cúpula una paulatina “infiltración política” dirigida a controlar mediante la inclusión en puestos claves ”afines al Gobierno”, en un proceso que las fuentes consultadas comparan “con lo que también ocurre en la Guardia Civil”.

Un desprecio que ha terminado provocando una catarata de bajas prematuras “muy sensibles” en la cadena jerárquica de mandos del CNI, la cual no ha transigido con que la política prevalezca sobre la neutralidad y la diligencia profesional debidas en la entidad más sensible del Estado. “Pensar, por tanto, que el CNI no sabía lo que se estaba cociendo en Marruecos o, lo que es peor, insinuar que no se informó en tiempo y forma, es tanto como insultar a la institución por aquellos que precisamente tienen la responsabilidad política de preservarla”, revelaron fuentes en la pieza publicada ayer por el periodista Isaac Blasco en esta misma cabecera.

Una ‘rebelión’ que Interior castiga severamente cada vez que tiene oportunidad. En este caso, y tras la invasión de 72.000 marroquíes (así lo cifró Marlaska ayer), fue el propio responsable del Ministerio quien no dudó en atizar al CNI. De hecho, Marlaska hizo especial hincapié en que “si hubiera habido alguna posibilidad de que algo así sucediera hubiera tenido cauces de información mucho más complementarios” que “habrían llegado a las más altas instancias”.

Servilismo con Marruecos y caso omiso a la UE

Al margen del tira y afloja entre inteligencia e Interior, Marlaska no dejó escapar la ocasión de alabar la gestión de Marruecos en esta grave crisis, evitando a toda costa cualquier crítica al país que dirige Mohamed VI. Tras la crítica vehemente de 22 de los 27 estados miembro de la institución continental, el ministro del Interior se ha limitado a reclamar a Italia que revierta cuanto antes el veto a España en el espacio Schengen. También aseguró que no había ningún riesgo para el espacio Schengen, al recalcar que Ceuta y Melilla nadie puede salir de las ciudades sin identificarse.

Hasta se permitió ir más allá, alegando que “quizás alguien hizo entrever algún riesgo por alguna circunstancia que no voy a analizar ahora en algunos de los socios de la UE por algún interés más partidista que interés de Estado», para acabar rematando que lo relevante es que «han recapitulado» en el sentido de analizar «perfectamente lo ocurrido y la respuesta» dada por el Ejecutivo de Pedro Sánchez.

Sobre el país africano, y en línea de lo marcado por el presidente del Gobierno tras el giro inesperado sobre el Sáhara de hace unos años, Marlaska señaló que Marruecos ve a España como “un socio fuerte y fiable” y que, por eso, ha aceptado el retorno de las personas que entraron en Ceuta la semana pasada en los términos en los que ha ocurrido.