IU evita castigar a los rebeldes extremeños para no agravar su cisma

La presidencia federal tomó la decisión con 27 votos a favor, 12 en contra y dos abtenciones. Exige a sus tres diputados regionales que rectifiquen y apoyen a Vara

Máxima tensión en la reunión de la presidencia federal de Izquierda Unida en Madrid, donde sus más de cuarenta miembros estudiaron ayer imponer sanciones, o incluso la expulsión, de los tres diputados díscolos de Extremadura que han anunciado su abstención para permitir la investidura de José Antonio Monago, del PP, como nuevo presidente de la Junta.

Pese a los avisos previos del coordinador general de IU, Cayo Lara —permitir un gobierno del PP estaría «fuera de la política federal» de la coalición—, la presidencia federal zanjó este conflictivo asunto con la decisión de no imponer, de momento, ningún castigo a los diputados rebeldes. La dirección de IU optó por no alterar más los ánimos internos y no agravar el cisma en la coalición. Por ello, se va a limitar a pedir a los parlamentarios extremeños que rectifiquen su decisión de abstenerse, pues se trata de un «error político». El acuerdo se logró con 27 votos a favor, 12 en contra y dos abstenciones, lo que refleja que la unanimidad en IU respecto a este asunto es imposible.

Casi cinco horas tardó este órgano en decidir cómo se enfrentaba al problema. No era fácil, teniendo en cuenta que la decisión de no apoyar al socialista Guillermo Fernández Vara ha sido tomada por las bases del partido en Extremadura y que voces tan autorizadas como la del ex coordinador de esta formación, Julio Anguita, salieron ayer a la palestra para denunciar la política de castigo que hasta ayer defendía Cayo Lara. Una política que, además, no comulga con el concepto de democracia participativa que predica esta formación.

Apenas unas horas antes de que se conociera la decisión de la presidencia federal, Anguita aseguraba que «sería un tremendo error» sancionar al partido en Extremadura y «exigirle a los compañeros de IU lo que el PSOE no ha exigido a los suyos cuando nos han arrebatado alcaldías para dárselas al PP». «Sería un tremendo error —prosiguió— ser más papistas que el Papa». Anguita aprovechó la ocasión para recomendar a la coalición que ponga en marcha «de una vez por todas la refundación, que no se ha llevado a cabo». Para Anguita esta refundación pasa no sólo por cambios en la dirección, sino también «en el discurso, en la línea política o en los ejes de actuación».

Escobar, ausente y molesto

 

Otro de los antecesores (el más inmediato) de Lara al frente de la coalición, Gaspar Llamazares, quien asistió a la reunión de ayer anteponiéndola a sus obligaciones en el Congreso, admitió que sus compañeros de Extremadura «se han equivocado, pero son de los nuestros».

Entretanto, uno de los protagonistas de esta brecha en IU, el coordinador regional y diputado Pedro Escobar, consideró un desprecio hacia IU en Extremadura que se hubiera convocado la cita de la presidencia federal el mismo día del acto de constitución de la Asamblea regional, porque él debería haber asistido para dar su «explicación». «Si hay algún tipo de juicio, algún tipo de análisis, está claro que va a ser en rebeldía o en ausencia de nosotros», dijo Escobar tras haber tomado posesión como diputado en un acto que finalizó a las dos de la tarde. En ese mismo acto, su compañero de escaño Víctor Casco prometió su acatamiento a la Constitución, aunque «sin renunciar a la tercera república». Incluso, Escobar prometió su cargo con el libro de la Constitución cerrado porque —se justificó— en su primera página figura el águila de San Juan, y lo considera un escudo «preconstitucional».

«Hacha de guerra»

Respecto a las relaciones de IU con el PSOE, Escobar criticó que los socialistas hayan «desenterrado el hacha de guerra contra la coalición». Se refería así a las declaraciones del todavía presidente de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, el día anterior: «Que se lo guisen y se lo coman» (con el PP). A juicio del coordinador regional, el PSOE «ha abandonado sus buenas maneras, buenas palabras y su elegancia». «Quienes llevan cuatro años comiéndoselo y guisándolo con el PP son ellos», espetó molesto Escobar. Recordó, además, que IU ofreció al PSOE la presidencia de la Asamblea extremeña y «no la han querido», con lo que son los propios socialistas los que han abierto la posibilidad de que el PP haya tenido mayoría absoluta en la Mesa de la Cámara regional «simplemente por su rabia».

Por si IU no tuviera ya una situación complicada, el presidente del Congreso, José Bono, echó un poco más de leña al fuego contra el coordinador general, Cayo Lara, quien, a su juicio, «pinta poco» en esta formación. «Parece que Cayo encalla», ironizó en declaraciones a TVE. Bono reconoció que le gustaría que en Extremadura PSOE y Partido Popular hubiesen llegado a un acuerdo, como sucedió en el País Vasco, y dejar que «los minoritarios se queden donde deben».

ABC, 22/6/11