Decías a las seis que muchos habíamos creído que Sánchez no podría hacer muchas cosas para comprobar que sí, que las hacía. Vamos a hablar de otra. Nos la cuenta Fernando FG-R, que es abogado, y alertaba en su cuenta de X sobre una jugada maquiavélica que Pedro Sánchez puede estar estudiando ante su posible implicación en las causas de corrupción que lo rodean. La estrategia pasaría por conseguir su propia imputación antes de las elecciones. Si Pedro Sánchez es imputado tendría que ser investigado por el Tribunal Supremo y esto requeriría que previamente el alto Tribunal pidiera el suplicatorio al Congreso de los Diputados. El Congreso diría que no, con lo cual el presidente quedaría exonerado de toda imputación y delito. En la práctica sería igual que una sentencia absolutoria. Y limpio de polvo y paja, el miserable volvería al punto de partida, acabando el destrozo de España, que ese es su objetivo. ¿Diabólico? Absolutamente satánico.
Esto ya lo anticipaba Guadalupe Sánchez hace año y medio en The Objective: “El TRib unal Supremo estar á obligadoa acordar el sobreseimiento libre en virtud de lo dispuesto en una ley de 1912, lo que implica que a PEDRO SÁNCHEZ ni se le podrá investigar por los mismos hechos por los que se le pretendía procesar, ni mientras siga siendo presidente, ni después de cesar en el cargo. Sería cosa juzgada. Qué bárbaro.
Había escrito yo sobre el 29 asesinato del Miguel Angel Blanco para contradecir el título del documental de Sistiaga y López, ‘Miguel Ángel Blanco: las 48 horas que lo cambiaron todo’. No cambiaron casi nada. Hubo algunos detalles no vistos hasta entonces: el gesto de Carlos Totorica, los ertzainas que guardaban la sede donostiarra de HB, quitándose el verduguillo para abrazarse con los manifestantes hostiles, los gritos de la muchedumbre en Bilbao aquel 12 de julio a mediodía: Libertad, libertad y Miguel Ángel Askatu, porque lo normal era que la organización pidiera silencio en las manifestaciones contra el terrorismo. Pero el nacionalismo se encargó de que el después de Miguel Ángel Blanco se pareciera todo lo posible al antes. Y eso fue el Acuerdo de Lizarra, un año después del secuestro y asesinato de Miguel Ángel.
Cuenta El Español, que Iban Muñoa ha vuelto a pasear por las calles de su pueblo. Él fue el chivato de HB que señaló a Miguel Angel Blanco a sus secuestradores y l que alojó en su casa a los asesinos. Mientras, la familia tuvo que llevarse los restos a un cementerio de Orense, después de que su tumba fuese vandalizada en Polloe en varias ocasiones. Ese fue el cambio más visible.
También cuenta The Objective que la Guardia Civil ha dejado sin uso las más de 9.000 pistolas Ramon que adquirió por dos millones de euros entre 2021 y 2023 a la empresa israelí EMTAM. ¿La causa? Que 15 meses después de que el Ministerio del Interior diese marcha atrás en la compra de 15 millones de balas israelíes, tras el veto de Moncloa por la invasión del país hebreo en Gaza, la mayoría de estas armas están guardadas en los almacenes del Cuerpo. El problema es que la única munición válida para estas pistolas es la del contrato que vetó el Gobierno con la empresa IMI Systems. Por lo que, ahora, una vez se han ido agotando las existencias previas de cartuchos, el armamento es inservible.
Pedro Sánchez, tras ganar las primarias del PSOE y convertirse en el candidato de su partido a las elecciones legislativas de 2015, recrudeció las medidas contra la explotación sexual en el programa electoral socialista. En sus postulados proponía la abolición plena de la prostitución y la introducción en el Código Penal de disposiciones que castigaran a quienes alquilaran los locales para el ejercicio de la profesión más antigua del mundo. También para los proxenetas, para quienes se lucraran con el negocio de la prostitución.
Teodoro Serrano reproduce una esperanza para la familia de los Sánchez Gómez: “La Sexta sale en defensa de Sánchez y dice que al menos su perrita Turca no está imputada”.
Jesús Cintora, que tiene la sonrisa más canalla de la Televisión pública, la ha vuelto a liar cuando Marta Gómez Montero, una tertuliana de su programa ‘Malas Lenguas’, que le plantó cara: “No me vas a volver a humillar. He aguantado mucho tiempo” y terminó citando el final apoteósico de ‘El coronel no tiene quien le escriba’: “Y mientras tanto, qué comemos hoy. El coronel Aureliano Biuendía necesitó 70 años de su vida para llegar a ese momento. Y se sintió puero, explícito, invencible en el momento de responder: ‘mierda?’ Pues eso le dijo Marta Gómez Montero: “prefiero comer mierda”. Vienen a ser sinónimos, Marta.
El Cintorita, impávido, comentó: “En fin, ha decidido irse Marta Gómez Montero. Ella sabrá”. Hubo réplica, claro. Lo que tú digas, criatura colgaba unas declaraciones sobre su infancia en los 80: En casa no había agua caliente, ni lavadora, ni frigorífico, ni ducha”. El tuitero mencionado apostillaba: “Y él corría delante de los grises”. Liberal Enfurruñada comentaba: “Jesús Cintora estudió periodismo en la Universidad de Navarra, del Opus Dei, , donde cada curso ronda los 16.000 euros, que sus padres ahorraron duchando a sus hijos con agua fría”. Habrá querido decir bañando porque ducha no tenían.
Pero hubo respuesta en las redes y José Pedro López, el director del ente que tiene cabeza de avestruz y el propio Cintora corrieron a ofrecer excusas y a asegurar que Marta tiene un sitio, faltaría más, en ‘Malas Lenguas’. El maltratador oral rectificó así: “En Malas Lenguas hay y habrá sitio siempre para todas las opiniones. Marta Gómez Montero es una buena periodista y compañera que participa muy a menudo en nuestro programa. Después de hacerlo en privado, quiero trasladar mis disculpas por el mal rato. Marta tiene mi amistad y las puertas del programa abiertas”.
Antonio Portero: esto es ridículo: Cintora no es un comunicador, sino un propagandista no muy listo. Marta Gómez Montero es una profesional del periodismo decente y educada, que es invitada para blanquear el programa y aparentar pluralismo. Aguantó todo lo que pudo y cuando no pudo más, se derrumbó y se fue. Al impresentable éste y a los palanganeros e compañía solo les faltó preguntarle a Marta si estaba en ‘esos días’ para ponerse así”.